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COLECTIVO CUENTEROS| Nadie tiene por qué enterarse

El tráiler tenía una cabina giratoria moteada de negro y azul. El remolque, de medio metro de largo, portaba seis diminutos autos cromados. Era eléctrico. Daniel había mostrado obsesión por el juguete, desde que lo viera en el aparador del centro comercial, pero sus padres se negaban a comprárselo.


—Francamente, está muy caro —le dijo su padre una noche durante la cena.


—Y en poco tiempo tendrás más interés por las muchachitas que por los juguetes—agregó su madre.


—Yo no quiero saber de eso. —Sacudió la cabeza—. Cómprenme el tráiler.

El jardín de Ludwig Zeller

El peregrinar que inició Ludwig Zeller en su natal Chile en los años 70, culminó en 1993 en Oaxaca, donde el poeta y artista visual encontró su hogar definitivo. La afición errante es herencia del padre, alemán de nacimiento, que llega a Chile después de trabajar en la India y Borneo como fabricante de explosivos.

¡Hasta siempre, Ludwig Zeller!

Habitó este plano para escribir poesía y crear obras de arte. Entre la pintura, el collage, las letras y su jardín en San Andrés Huayápam, se pasó la vida. El jueves, a la edad de 92 años, murió el poeta y artista visual Ludwig Zeller (1927, Calama, Chile-Oaxaca, 2019).

Murió en Oaxaca el poeta chileno Ludwig Zeller

Familiares confirmaron el día de hoy el fallecimiento del poeta y artista visual Ludwig Zeller, a la edad de 92 años. Los últimos días de su vida los pasó con su esposa Susana en su casa de San Andrés Huayápam, Oaxaca.


La noticia fue publicada en la cuenta personal de Facebook de su esposa, la también artista visual Susana Wald, quien escribió: "Queremos compartir con familia y amigos la triste noticia del fallecimiento del Poeta Ludwig Zeller, hoy 1 de agosto de 2019".

Fallece en Oaxaca el poeta Ludwig Zeller

Familiares confirmaron el día de hoy el fallecimiento del poeta y artista visual Ludwig Zeller, a la edad de 92 años.


La noticia fue publicada en la cuenta personal de su esposa, la también artista visual Susana Wald, quien escribió: "Queremos compartir con familia y amigos la triste noticia del fallecimiento del Poeta Ludwig Zeller, hoy, 1º de agosto de 2019".


El escritor de origen chileno residía en el estado de Oaxaca desde hacía varios años, lugar que eligió como una segunda patria y desde donde escribió varias de sus obras.

ESTAS LETRAS QUE LEES| ¡Palmas, maestro!

En la vida, las personas van conociendo gente; en algunas ocasiones, esos encuentros cambian por completo la existencia, ya sea de forma venturosa o en el peor de los casos, de trágica manera. Lo cierto es que existen seres destinados a tener un encuentro, a conocerse y tener resonancia entre ellos, sin importar la distancia ni el tiempo.

COLECTIVO CUENTEROS| La habitación número ocho

Israel


Israel azotó la reja de la entrada, deseando importunar el sueño de algún vecino. Así como la llamada de Sandra lo había despertado a las dos de la mañana. Cuando la reja golpeó contra la pared, la cerradura se desprendió y cayó al suelo.


—¡Me lleva la chingada!


El grito y el golpe hicieron eco en una calle vacía.

EL LECTOR FURTIVO| Patroclea

El canto 16 de la Ilíada, narra las hazañas y la muerte de Patroclo, héroe de la guerra de Troya y por eso a este capítulo se le conoce como Patroclea. Se dice de Patroclo, el mirmidón, que es auriga de Aquiles, el gran héroe, es decir, el que conduce su carro de guerra y que es muy querido de este y que juntos fueron enrolados para participar en la guerra de Troya.

ESTAS LETRAS QUE LEES| Un sueño diferido

A finales del mes de febrero me encontraba caminando por las calles del centro de Oaxaca, cuando me encontré con un cartel que hacía la invitación a participar en un taller de Literatura Norteamericana; en esos momentos me encontraba buscando en qué ocupar mi tiempo por las tardes, algo que me alejara de las cantinas y lugares de poco sano esparcimiento; un taller de literatura parecía ser una buena opción, además, el tema central “Voces de los oprimidos”, despertó mi interés por asistir. Así que, cubrí la cuota de recuperación y esperé a que el curso iniciara.

COLECTIVO CUENTEROS| La Sin Ventura

—¡No, no y no! Les digo que no puede ser. Estoy segura de que hay un error. ¿Cómo voy a creer este absurdo? Un accidente...


Beatriz leía y releía la carta que temblaba en sus manos, y que yo personalmente había llevado a la mansión Alvarado. En mi papel de confesor, y cercano como era a la familia, estaba siempre presente en los momentos relevantes. Luego pasó de la incredulidad al llanto. Inundados en lágrimas, sus ojos azules se parecían al océano que había cruzado de recién casada para mudarse a una tierra calurosa y exuberante en las costas del Caribe.

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