Leonardo Pino
Elena Poniatowska es una de las escritoras más queridas de México y reconocida en el nuestro continente y países europeos. Mañana, 19 de mayo, cumple 93 años y puede presumir que, a lo largo de su prolífica trayectoria pública y privada, ha honrado la vida.
Autora de más de cuarenta obras publicadas, entre cuentos, novelas, crónicas, ensayo, entrevistas y biografías, Elena Poniatowska desarrolla su imaginería y literatura testimonial, desde una perspectiva de izquierda, de defensa de los derechos humanos y feminismo militante. En la mayoría de sus libros, destaca la valía, fuerza e inteligencia de las mujeres y las reconoce como heroínas de la vida y protagonistas de la vida nacional.
“Siento que en México se deja a las mujeres fuera de la historia y se les olvida. (…) Siempre he escrito sobre mujeres: aquí están las soldaderas y hay que decirlo, sin ellas no hay revolución mexicana, los soldados hubiesen desertado”, afirmó durante la presentación de su libro Las soldaderas.
“Me llena de gratitud por haber nacido mujer y acercado a tantas figuras femeninas, desde Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, hasta Elvia Carrillo Puerto, impulsora del feminismo en México, y a tantas luchadoras sociales cuyo amor a la patria es nuestra mayor herencia”, agregó.
También en otros textos literarios, De noche vienes, La Adelita, Rondas de la niña mala, Boda en Chimalistac y Leonora – novela por la que obtuvo el Premio Biblioteca Breve en 2011-, Elena Poniatowska esculpe a la mujer como un ser singular, sin importar su clase, edad ni origen.
Elena de Oaxaca
Un otro gran amor de Elena, es Oaxaca: "Siempre he amado a Oaxaca”, dijo en la FILO 2017, dedicada a homenajearla. Allí, la también insigne periodista recordó que fue hace décadas cuando visitó por primera vez el territorio oaxaqueño. En charla informal, precisó que ella divide el tiempo de conocer Oaxaca, en dos etapas: “antes de Toledo y después de Toledo; como decir, antes de Cristo y después de Cristo. Yo creo que Toledo tiene muchos elementos de santidad, porque está cerca de la gente, cerca de su tierra y lo que él ha hecho no lo ha hecho nadie”, recordó emocionada.
“Me he solidarizado desde hace más de 30 años con todas las causas de Francisco Toledo y me dio gusto que – por su lucha de oposición - no se instalara un Mc Donald ’s en el zócalo de Oaxaca, ya que esa empresa gringa ha ganado pleitos en el mundo entero y logró afincarse nada menos que en el Champs Elysées de París”, recordó.
Para subrayar el amor de Elena por Oaxaca y su gente, es necesario citar tres obras en las que la autora da testimonio de ese gran lazo de unión: Hasta no verte Jesús mío, novela en la que la protagonista, Jesusa Palancares, está basado en Josefina Bórquez, una mujer originaria de Miahuatlán de Porfirio Díaz, huérfana de madre desde muy niña y que conoció todo el país cuando se unió a las tropas de la Revolución Mexicana.
En Juchitán de las mujeres, Elena Poniatowska crea un texto a partir de fotografías de Graciela Iturbide, utilizando como hilo conductor la reivindicación de la mujer juchiteca.
Finalmente, El tren pasa primero, es la gran novela sobre el movimiento ferrocarrilero de finales de 1950 en México. Elena Poniatowska crea al protagonista a partir de la vida y militancia del líder sindical oaxaqueño, Demetrio Vallejo.
¡Buen cumpleaños Elena de las mujeres, Elena de Oaxaca!
El general del pueblo
Leonardo Pino
El general Lázaro Cárdenas del Río, nació el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan, Michoacán. Debido a la muerte de su padre, debió asumir la responsabilidad de jefe de su familia, siendo un joven de 16 años. Su primer trabajo fue como aprendiz en una imprenta, donde, a través de las charlas de los liberales del pueblo que se daban cita allí, tuvo su primer acercamiento sobre el despojo de tierras a comunidades indígenas, la explotación de los campesinos, la concentración de la riqueza y la desigualdad. Fue en este espacio que Cárdenas comenzó a formarse políticamente.
En 1913, después del golpe de Estado que derrocó al presidente Francisco I. Madero, y, ante la posibilidad de ser detenido, se enlistó en las fuerzas revolucionarias a los 18 años. Tras una extensa y exitosa trayectoria militar, Cárdenas fue electo gobernador del Estado de Michoacán en 1928. Su gestión se caracterizó por el justo reparto agrario y la prioridad concedida a la educación, elementos que serían potenciados en su gestión de gobierno nacional. A dos años de asumir el gobierno michoacano, el general dedicó el 47 por ciento del presupuesto estatal para aumentar, de 357 a 899, los edificios escolares y triplicar el número de maestros y alumnos.
En mayo de 1933 fue postulado como candidato a la presidencia de la República y tomo posesión del cargo, el 30 de noviembre de 1934.
Durante su gobierno se realizó la más completa reforma agraria de todo el siglo XX, más de 18 millones de hectáreas, y se realizó la expropiación de la principal industria nacional, el petróleo, que estaba en manos de compañías estadunidenses, inglesas y holandesas.
El presidente apoyó los reclamos salariales, el derecho a la sindicalización y la firma de contratos colectivos que establecían mejores condiciones laborales para los trabajadores.
En el gobierno del general Cárdenas, los obreros ganaron incrementos salariales y contratos colectivos justos, los campesinos, tierras, asistencia técnica y créditos como nunca antes y el pueblo, dignidad y orgullo de pertenencia.
Este proceso popular y revolucionario, y con el apoyo de las grandes mayorías populares, convirtió a la gestión del general Cárdenas en un ejemplo de desarrollo económico con justicia social, de estabilidad política y en el mejor gobierno mexicano del siglo XX.
El Tata en Oaxaca
En Huajuapan de León, el general Cárdenas construyó el edificio de la hoy escuela primera “Gral. Valerio Trujano”, las instalaciones de la Preparatoria Número 3, y estableció su casa en Santo Domingo Tonalá, en Santiago Juxtlahuaca y otra más en Mariscala de Juárez.
Cárdenas, un hombre de pocas palabras pero de mucha acción, tuvo un especial afecto por la Mixteca oaxaqueña y sus habitantes. Entre las obras que legó a esa región, destacan, entre otras00000: el inicio del camino que conecta la Mixteca con la ciudad de Oaxaca, y la de Oaxaca con la zona triqui y la Costa Oaxaqueña; muchas obras de irrigación que construyó la Comisión del Río Balsas, así como varios edificios públicos, como palacios municipales, escuelas en Tlaxiaco, Juxtlahuaca, Silacayoapan y Coixtlahuaca. También impulsó la construcción de presas de almacenamiento, la presa de Yosocuta, plazas públicas y jardines.
En el párrafo final de un mensaje al pueblo de Santiago Yosondúa, fechado el 26 de abril de 1970, el general dejó consignado:
“Mientras viva, estaré siempre, como simple ciudadano mexicano, dispuesto a servir en lo que me sea posible al desarrollo del pueblo de Oaxaca, que quiero y admiro por las virtudes cívicas de que ha dado pruebas, siguiendo los lineamientos que heredaron de sus antepasados y que con tanto patriotismo dejó establecidas nuestro Benemérito Presidente Benito Juárez”.
