Leonardo Pino
Don Benito Pablo Juárez García, regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, diputado local y federal, gobernador del estado, ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, ministro de Gobernación, presidente de la Suprema Corte de Justicia y presidente de la república durante catorce años, mañana cumple 219 años de haber nacido en nuestra tierra.
A través de su libro Apuntes para mis hijos, entablé un extenso diálogo con el Benemérito, algunas de cuyas preguntas y respuestas transcribo a continuación.
- Usted nació en la hermosa región de la Sierra, hoy Sierra Juárez.
- Sí; el 21 de marzo de 1806, en el pueblo de San Pablo Guelatao de la Jurisdicción de Santo Tomás Ixtlán, en el estado de Oaxaca. Tuve la desgracia de no haber conocido a mis padres Marcelino Juárez y Brígida García, indios de la raza primitiva del país, porque apenas tenía yo tres años cuando murieron.
- ¿Tuvo hermanos, Don Benito?
- Si, María Josefa y Rosa, que quedaron al cuidado de nuestros abuelos paternos Pedro Juárez y Justa López, indios también de la nación zapoteca, y María Longinos que nació al morir mi madre al darla a luz.
- ¿Qué recuerdos guarda de su infancia?
- Yo quedé bajo la tutela de mi tío, Bernardino Juárez. Como mis padres no me dejaron ningún patrimonio y mi tío vivía de su trabajo personal, luego que tuve uso de razón me dediqué, hasta donde mí tierna edad me lo permitía, a las labores del campo.
- De Guelatao caminó a Oaxaca…
- Si; el día 17 de diciembre de 1818 y a los doce años de mi edad me fugué de mi casa y marché a pie a la ciudad de Oaxaca, adonde llegué en la noche del mismo día.
- Y allí comenzó el camino de su educación formal.
- Don Antonio Salanueva, que era un hombre piadoso y muy honrado y que ejercía el oficio de encuadernador y empastador de libros, me recibió en su casa, ofreciendo mandarme a la escuela para que aprendiese a leer y a escribir. La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
- Pero luego cambió de escuela…
- Disgustado del pésimo método de enseñanza de aquel establecimiento que se llamaba "La Escuela Real", me resolví a separarme definitivamente de las aulas y a practicar por mí mismo lo poco que había aprendido para poder expresar mis ideas por medio de la escritura. Y el 18 de octubre de 1821 entré a estudiar gramática latina al Seminario, por supuesto, sin saber gramática castellana, ni las demás materias de la educación primaria.
- Ya es su edad mayor, además del zapoteca y el español, leía textos en idioma inglés, francés y latín…
- Sucede que el deseo de saber y de ilustrarse es innato en el corazón del hombre.
- Después de aquel lejano año 1818 en que llegó a la ciudad, luego de veintinueve años de estudios, sacrificios y servicio al pueblo, usted es nombrado gobernador interino de Oaxaca.
- Si; el 29 de noviembre de ese año me encargué del Poder Ejecutivo, que ejercí interinamente hasta el día 12 de agosto de 1848. Fui relecto para el segundo período constitucional que concluyó el 12 de agosto de 1852.
-Tuvo un excelente equipo de gobierno.
- Todos fueron, especialmente los que maneja(ro)n las rentas, activos, pundonorosos y honrados. Republicanos de corazón, se conforma(ro)n con vivir en una honrosa medianía que alejó de ellos la tentación de meter manos en las arcas públicas, para improvisar una de esas vergonzosas fortunas que la sociedad reprueba y siempre maldice.
- En Oaxaca siempre se recuerda que usted iniciaba sus actividades como gobernador a las cinco de la mañana y salía de su despacho pasadas las 10 de la noche; también que instaló un escritorio público para que cualquiera que lo solicitara pudiese hablar con usted, sin importar su condición social o económica.
- Siempre pensé que el primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley; la felicidad común debe ser su norte e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley. El pueblo, es la única fuente pura del poder y de la autoridad.
- Usted fue atacado por alguna prensa…
- Yo no reconozco otra fuente de poder más que la opinión pública. Por ello, la emisión de las ideas en la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar. A nadie he perseguido por sus opiniones públicas, ni una lágrima se ha derramado por mi causa.
- Pero a través de cierta prensa, sus adversarios se fortalecen y su prédica se difunde en la sociedad.
- Por nuestra parte, debemos seguir procurando en nuestros escritos, y aún en nuestras conversaciones, educar a los pueblos inculcándoles las ideas de libertad y de dignidad, con lo que les haremos un bien positivo.
El ilustre patricio decidió continuar esta conversación en otro momento; quizás mañana, en el Camino de Benito, donde lo saludará la presidenta de la república, dra. Claudia Sheinbaum Pardo.
La dictadura genocida en Argentina
Leonardo Pino
El golpe
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas de Argentina implantaron la más feroz dictadura cívica-militar en ese país, que sembró terror y muerte en la mayoría del pueblo. La caracterización cívica-militar, responde a la complicidad directa con las fuerzas militares de empresas multinacionales, corporaciones económicas nacionales, organizaciones políticas (Partido Comunista) y entidades conservadoras tradicionales.
Durante el régimen dictatorial, autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, los militares clausuraron el Parlamento, intervinieron las provincias (Estados), los partidos, los sindicatos y todas las organizaciones populares.
El objetivo principal de la brutal embestida, fue instalar un plan económico, político y social, con rasgos fascistas y neoliberales.
“En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”, los acusó el periodista, escritor y militante, Rodolfo Walsh, en su Carta a la Junta Militar.
Los muertos
Las organizaciones de Derechos Humanos estiman que las personas detenidas, muchas de las cuales fueron “desaparecidas” y otras exiliadas, sobrepasa el número de 40 mil. Los muertos por los aparatos represivos de la dictadura, son 30 mil mujeres y hombres, que padecieron cautiverio, torturas y violaciones en centros clandestinos de detención y exterminio.
En estas verdaderas madrigueras del terror, los militares perpetraron el robo y venta de centenares de bebés, extorsión y apropiación de bienes de las familias de las personas detenidas, y replicaron la práctica infame de los vuelos de la muerte, en los que fueron arrojados al Río de la Plata, centenares de personas vivas.
De acuerdo con los principios del Tribunal de Núremberg, los crímenes cometidos por la dictadura 1976-1983 son de lesa humanidad, y no prescriben ni pueden ser amnistiados.
