Leonardo Pino
El año 1968 marcó un hito imborrable en la segunda mitad del siglo pasado. Luchas por la paz, la igualdad y los Derechos Humanos – libradas en un contexto de confrontación entre las dos potencias imperantes- dejaron una impronta libertaria en la política, la cultura y la moral establecida.
Hechos trascendentales, protagonizados por grandes sectores emergentes del mundo occidental, modificaron el orden establecido y marcaron a toda una generación que, en las décadas posteriores, produjo extraordinarios cambios sociales. El impacto fue tan profundo y potente que diversas ondas generadas entonces, continúan propagándose ahora.
Quizás los acontecimientos más conocidos de ese año prodigioso, sean las protestas estudiantiles que se manifestaron en Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Polonia, Italia y Japón; pero la única revuelta que terminó en tragedia fue la mexicana.
El 2 de octubre, una manifestación pacífica en la Plaza de las Tres Culturas, en la explanada de la Iglesia de Santiago Tlatelolco, Ciudad de México, fue brutalmente reprimida con un saldo doloroso y todavía impreciso de muertos y heridos. En recordatorio de aquel día -porque “el 2 de octubre no se olvida”- compartimos testimonios extraídos del libro canónico que ilustra aquella fecha: "La noche de Tlatelolco", compilado por Elena Poniatowska.
*“Nosotros siempre estamos armados con nuestros ideales. El 2 de octubre no teníamos otras armas. Solo anhelos e ideas que, para el gobierno, son más peligrosas que las balas. Una bala mata a un hombre. Una idea revolucionaria despierta a cientos o a miles de personas”. (Raúl Álvarez Garín, líder principal del Movimiento, fallecido en 2014).
*“La calle se ganó cuando entramos al Zócalo el martes 13 de agosto, porque se rompió un tabú…” (Salvador Martínez de la Roca, delegado al CNH por la Facultad de Ciencias de la UNAM).
* “Por primera vez una multitud indignada, una multitud de ciudadanos conscientes de sus derechos, se hacía oír”. (Luis González de Alba, delegado al CNH por la Fac. de Filosofía y Letras de la UNAM).
*“AL PUEBLO: El Consejo Nacional de Huelga convoca a la GRAN MARCHA DEL SILENCIO en apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:
1. Libertad a todos los presos políticos.
2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4. Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos”. (Desplegado en El Día, 13 de septiembre de 1968).
*“Aquella primera represión desató otras, completamente insensatas que partieron en dos la opinión nacional: allá los hombres del poder y la gran propiedad; acá los estudiantes, los profesores, los intelectuales y buena parte del pueblo”. (Ricardo Garibay, escritor).
*“Nunca en el Movimiento Estudiantil hubo una organización más representativa y nunca una en que todos los estudiantes sintieran como suya”. (Pablo Gómez, Escuela de Economía de la UNAM; actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera del gobierno nacional de MORENA).
*“A mí me detuvieron tres veces, la primera el 18 de septiembre”. (Ana Ignacia Rodríguez, Nacha, Fac. de Leyes de la UNAM).
*“Los problemas de los jóvenes solo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción”. (Ing. Javier Barros Sierra, Rector de la UNAM).
*“El gobierno nunca quiso el diálogo público sino pláticas de recámara. Y nosotros no podíamos transigir: EL DIÁLOGO TENÍA QUE SER PÚBLICO. Por eso al Movimiento Estudiantil de 1968 no lo pudo corromper el gobierno”. (Marcia del Río Capistrán, Odontología UNAM).
*“El helicóptero disparaba y empecé a oír tiros en el cielo. Tiraban a lo bestia. Por eso se incendió el edificio Chihuahua. (Estrella Sámano, estudiante).
*“Nunca pensamos que el 2 de octubre hubiera agresión por parte del gobierno”. (Roberta Avendaño, Tita: Fac. de Leyes, UNAM).
*“Los gritos, los aullidos de dolor, los lloros, las plegarias y el continuo y ensordecedor ruido de las armas, hacían de la Plaza de las tres Culturas un infierno de Dante”. (Diana Salmerón de Contreras).
*“En unos minutos aquello era un infierno. El rugido de las armas era ensordecedor. Los cristales de los departamentos volaban hechos añicos y en el interior las familias, locas de terror, trataban de proteger a sus hijos más pequeños”. (Jorge Avilés R., redactor de El Universal).
*“La sangre de mi hija se fue en los zapatos de todos los muchachos que corrían por la plaza”. (Dolores Verdugo de Solís; madre de familia).
*“¿Quién se salvó? ¿Se salvaron los muchachos? ¿Están todos? ¿Se salvó Marta? ¿Viste a Juan?” (Rosalía Egante Vallejo, estudiante de Biología, UNAM).
*“Nunca hemos llorado tanto como en esos días, sí, nosotras las mujeres. Como si quisiéramos lavar a fuerza de lágrimas todas las imágenes, todos los muros, todas las aristas, todas las banquetas de piedras manchadas de sangre de Tlatelolco”. (Perla Vélez de Aguilera, madre de familia.)
