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El poder de una caricia: oxitocina, apego y salud en perros

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por El Heraldo de México

Desde una perspectiva biológica, el contacto suave activa una "cascada de bienestar" en el sistema del animal. Según diversos estudios y especialistas en comportamiento canino, el contacto físico placentero estimula la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor y el apego, tanto en el perro como en el humano.

Para las educadoras caninas, la caricia es una herramienta fundamental de comunicación no verbal. Cuando acaricias a tu perro de forma pausada, le estás transmitiendo que se encuentra en un entorno seguro y que es un miembro aceptado del grupo. 

Es vital entender que no todas las zonas del cuerpo generan el mismo placer. Los expertos de Purina señalan que áreas como el pecho, la base del cuello y detrás de las orejas son puntos clave llenos de terminaciones nerviosas donde el perro suele disfrutar más del contacto. Por el contrario, muchos educadores recomiendan evitar palmadas bruscas sobre la cabeza o sujetarles la cara.

Un aspecto crítico que destacan las educadoras es el consentimiento canino. No siempre que un perro se acerca quiere ser acariciado; a veces solo busca olfatear o investigar. Aprender a leer su lenguaje corporal es clave: un perro que disfruta la caricia mostrará ojos entrecerrados, una boca relajada y un cuerpo blando que busca el contacto. 

Finalmente, acariciar a un perro es un acto de cuidado integral. Más allá del placer inmediato, estas sesiones permiten a los tutores realizar una "revisión de salud" táctil, detectando a tiempo bultos, irritaciones o zonas de dolor en la piel que de otro modo pasarían inadvertidas. En definitiva, es un intercambio de afecto que mejora la calidad de vida de ambos, convirtiendo un simple gesto en un pilar de su felicidad diaria.

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