CIUDAD DE MÉXICO.- La estructura blanca que da vida al último proyecto del arquitecto Martín Dulanto evoca con su fachada el fuelle de un acordeón: a veces totalmente abierta, en otras cerrada y en ocasiones en el punto intermedio.
Práctica y funcional, la Casa Gato, ubicada en Perú, asombra por la simplicidad compleja de su arquitectura.
"Se trata de una residencia amplia y flexible, que puede ser utilizada de distintas maneras según las necesidades del usuario. Estas características se manifiestan claramente tanto en la zona social del primer nivel, donde la sala, el comedor y la terraza se integran por completo y prescinden de cualquier tipo de división o apoyo vertical", comentó Dulanto.
La marcada horizontalidad de la vivienda se debe a que el club donde se encuentra establece en su normativa no bloquear las vistas a los lotes de las filas posteriores. Esta estricta limitante sólo permite una altura de 3.5 metros sobre el terreno.
"Teniendo en cuenta que la normativa daba como resultado casas con fachadas muy parecidas, propusimos una que cumpliera con el reglamento pero que, al mismo tiempo, fuera simple y fuerte, con personalidad", agregó el arquitecto.
Sobre un terreno de 225 metros cuadrados se concibió una caja blanca en la que se generó una serie de destajos verticales. De esta forma, se logró no sólo una textura, sino también una fachada que muta en tres distintos frentes y destaca por sí sola en el entorno.
La cara principal se aprecia totalmente abierta para que los ambientes sociales tengan una vista completa al horizonte; la fachada lateral va de lo abierto a lo cerrado, pues recorre las áreas públicas hacia la parte privada; finalmente, el lado posterior, detrás del cual se encuentran el baño y la zona de servicio, se plantea como un muro opaco, totalmente cerrado al exterior.
Nace en el subsuelo
Con dos niveles, la Casa Gato se distribuye de forma que los espacios fluyen de forma natural y la iluminación y las ventilaciones optimizan el planteamiento.
En la planta principal se ubican la zona social, la cocina, el dormitorio principal con su baño y la zona de servicio, compuesta por dormitorio, baño y patio de lavandería.
"El sótano alberga cuatro habitaciones secundarias con sus respectivos baños, la sala de estar familiar y el patio central de la casa, el cual es el gran núcleo de todo el proyecto", detalló Dulanto.
Los ambientes del sótano no están exentos de las comodidades de la planta principal, pues se ventilan e iluminan a través de ventanas altas o gracias al patio.
Al tratarse de una casa de verano, el artífice se decantó por materiales de bajo mantenimiento que soportaran las condiciones climáticas de la zona (la casa está situada frente a la playa, por lo que está expuesta a la brisa y, como consecuencia, al deterioro).
"Se utilizaron pisos de porcelanato resistente, algunos muros de concreto expuesto y elementos de madera de acabado intencionalmente rústico", finalizó el arquitecto.
Gran panorámica
Una terraza con piscina corona el diseño de la propuesta, pues no sólo amplía las zonas sociales al deslizar las mamparas, sino también ofrece vistas del horizonte marino, que le brindan al usuario comodidad y conectan la vivienda con la naturaleza.
