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Estas Letras Que Lees / "Fundación": de los libros a la televisión

La primera saga de "Fundación" consta de tres volúmenes: Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación; después se añadirían otros tomos más.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rodrigo Velásquez Torres

Una de las sagas literarias que más han despertado mi fascinación (junto con "Historias de Terramar", de Úrsula K. Le Guin) es "Fundación", creada por el escritor de origen ruso nacionalizado estadounidense Isaac Asimov. Fue un descubrimiento literario maravilloso para mí. 

La historia, desarrollada en un futuro distópico en el cual la humanidad ha llegado a los confines del universo, me atrapó por completo (quizá por mi natural fascinación por el espacio sideral) y lo mismo ha hecho con millares de personas desde que fue publicada a mediados del siglo pasado en 1951, hace setenta y cuatro años.

La saga también sirvió de inspiración para una serie de televisión, creada por compañía de la manzanita mordida, la cual intenta presentar la historia de "Fundación" adaptada al formato capítulo y temporadas mezclándolo con diversos elementos de todo el universo literario creado por Isaac Asimov en sus cientos de libros de ciencia ficción.

Si bien tanto los libros como la serie se basan en la misma premisa básica, hay algunas diferencias notables entre ambas versiones, pues la serie televisiva toma (bastantes) libertades creativas para crear una experiencia visual y narrativa más dinámica y moderna.

Bajo el concepto de la psicohistoria, una ciencia inventada ex profeso por el escritor para sus novelas, la cual permite predecir el comportamiento de grandes grupos de personas. Ambas versiones siguen la premisa central del Plan Seldon, una estrategia creada por el matemático Hari Seldon para salvaguardar el destino de la humanidad después de la caída del Imperio Galáctico.

Esta es la premisa central de todo el gran desarrollo de la inmensa saga: preservar el conocimiento humano y guiar a la humanidad hacia un nuevo renacimiento.

Con esto en mente, los productores de la serie comenzaron un proceso creativo en el cual lo que más llama la atención es la manera en que cambian la estructura y el ritmo de la saga literaria. Mientras la trilogía de Asimov está escrita en forma de relatos cortos interconectados a lo largo de siglos, la serie de televisión sigue una narrativa más lineal (a pesar de los saltos en el tiempo) y más centrada en personajes, llegando a crear subtramas y personajes secundarios, algunos con roles menores o inexistentes en los libros.

La serie televisiva también presenta muchas lagunas que sólo se podrían entender si tienes conocimiento de los libros; en caso contrario, sólo genera desconcierto en quien la observa. 

Como lo comenté al principio, a mí me encanta la saga de "Fundación", pero si nunca has leído los libros, la serie te ofrecerá una introducción al universo de Isaac Asimov y te entretendrá bastante; si eres fan de los libros, es probable que disfrutes de la serie, aunque los puristas podrían encontrar algunas diferencias que les sorprendan.

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