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La muerte del general Antonio de León

segunda
Foto(s): Cortesía
Redacción

Leonardo Pino

El general don Antonio de León nació en Huajuapan (hoy de León, en su honor) el 3 de junio de 1794. Su educación fue confiada a su tío, el sacerdote Miguel José de Loyola. Muy joven sirve al gobierno virreinal y se incorpora al Regimiento Realista de Huajuapan, con el grado de alférez.

Fue alcalde de su ciudad natal y se sumó al Ejército Insurgente, luego de firmado el Plan de Iguala en el año 1821. Durante la campaña militar en el territorio oaxaqueño, el general de León proclamó la independencia de Oaxaca el 16 de junio de ese mismo año, en el paraje Las Peñas, del hoy municipio de Tezoatlán de Segura y Luna.

El 31 de julio de 1821, luego de la entrega de la ciudad de Oaxaca, Antonio de León es nombrado gobernador, alcalde y jefe de las fuerzas armadas de la entidad.  

Fue diputado en el Congreso Constituyente de 1824 y recibió el grado de coronel cuando participó en la anexión de la región del Soconusco a México. En 1842 fue el primer gobernador de la entidad oaxaqueña, contando como secretario de despacho al licenciado Benito Juárez García.

En 1847, año de la invasión norteamericana, el general de León solicita la jefatura del Batallón Activo de Oaxaca y con el aporte económico del gobierno y de su propio peculio, se incorpora a las fuerzas de Santa Anna, en la ciudad de Orizaba.

Antes de partir de suelo oaxaqueño, el general proclama ante su tropa: “Hace algún tiempo que he resuelto no tomar parte en nuestras disensiones domésticas, permanecí tranquilo en mi casa; pero hoy sería un crimen imperdonable continuar con el retiro, siendo frío espectador de los injustos cuan bruscos ataques que una horda de aventureros lanza a la desventurada México. (…) en este caso, cada mexicano debe ser un soldado y cada soldado un defensor de los derechos de nuestra madre común. (…) Valientes mixtecas, valientes oaxaqueños: ¡A la campaña! Sí, a la campaña, que si tuviéramos la gloria de perecer en ella, Oaxaca nos consagrará un recuerdo de gratitud”.

En plena batalla y recorriendo las posiciones, el general De León arenga a su tropa y los conmina a la victoria. Estando fuera del Molino, en plática urgente con el coronel Miguel Echegaray, el general es herido mortalmente; aún en esa condición se rehúsa a ser sacado del campo y sigue en la línea de fuego. El coronel Echegaray lo obliga a retirarse bajo el cuidado de sus asistentes. Antes de retirarse, le dice de León a Echegaray: “Haga lo imposible por nuestra desgraciada patria, que ella sabrá recompensarle en sus servicios”.

A las 20:00 horas de aquel 8 de septiembre de 1847, luego de combatir desde el amanecer, fallece el general Antonio de León. El 12 de enero de 1848, el gobernador del Estado, don Benito Juárez García, promulga el decreto #20 que declara “Benemérito del Estado de Oaxaca al ciudadano general Antonio de León”.

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