Hace un par de semanas llegó a mis manos un libro titulado: La mirada de Humilda (2022), escrito por Alonso Sánchez Baute. El libro tiene en la portada la imagen de una perrita muy similar a mi mía, por lo que sentí simpatía desde antes de leerlo. Después supe que el autor es colombiano, escritor, periodista y cronista reconocido por su audacia para explorar fibras íntimas y conflictivas de los lectores. Saltó a la fama con su primera novela Al diablo la maldita primavera (2002); interesante título, ¿no creen?, pero eso es solo una coincidencia que dejaremos pasar por esta ocasión.
El libro está escrito en capítulos con narradores diferentes. En los capítulos numerados el autor nos va narrando su vida, pensamientos e ideas, se trata pues de un libro autobiográfico. En el texto nos va narrando como Humilda llegó a su vida y cómo se va desarrollando la convivencia entre ellos. Los capítulos sin numerar los narra Humilda misma, desde la perspectiva perruna también vamos conociendo al autor. Este ejercicio narrativo permite conocer más al autor a través de la mirada de otro ser, que no es humano, recuperando un poco (aunque de manera extraña) esa idea de que para existir es necesario de los otros, aunque en este caso, el otro no sea humano.
La mirada de Humilda es más que una novela; es un acto de liberación literaria. Alonso Sánchez Baute emprende aquí una empresa ambiciosa y personal: un réquiem literario. El autor entrega en este bellísimo libro un retrato de una amistad y cómo los verdaderos encuentros nos cambian para siempre. Con una voz narrativa sólida y triste La mirada de Humilda es la historia de dos seres que se observan, se sostienen, se quieren y se acompañan, literalmente, hasta la muerte, de ahí que este libro sea un réquiem literario.
Siendo sinceros y sin pecar de reduccionistas, la novela podría tratar en cómo una perrita west highland white terrier (así es, es de raza a diferencia de la mía) le transforma la vida al narrador desde que se conocen y en esto me veo reflejado a la perfección, pues también es mi caso personal. En ciertos momentos de la novela me sentí plenamente identificado con el autor, en otros no tanto, pero lo cierto es que, mientras vas leyendo la novela se puede apreciar, en el desarrollo mismo del personaje (el autor) a lo largo del libro, como la convivencia entre ambos va modificándose y no vuelve a ser la misma.
