Rodrigo Velásquez Torres
En semanas pasadas, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) convocó al Taller de Crónica "Ejercicios para narrar la ciudad", impartido por Adrián Román, escritor y cronista (no oficial) de Iztacalco, además de los perros.
Ha publicado en Revista de la Universidad, Vice, Chilango y otros medios. "La piedra de las galaxias" es su libro más reciente publicado por Editorial Moho. El taller estuvo dirigido a personas con inquietud de comenzar a escribir crónica.
Particularmente siempre me han interesado ese tipo de temáticas, crónicas citadinas, ambiente de la calle y folclore popular, así que decidí postular para participar, sabiendo que la demanda sería alta y que el IAGO se caracteriza por su meticuloso sistema de selección; sin embargo, tenía ganas de intentarlo.
Unas semanas después recibí un correo indicándome que había sido seleccionado para participar, así que, emocionado por esta nueva aventura, acudí a la cita programada en el IAGO Juárez.
El taller se desarrolló la semana del 13 al 17 de este mes, en un horario de 5 a 7 pm; el compromiso de participación fue serio, pues el IAGO tiene una base de datos de las personas que se inscriben y asisten a sus cursos, además de quienes se inscriben pero no asisten. Ellos son muy cuidadosos en ese sentido y está bien que lo sean.
En un principio acudimos casi una veintena de personas interesadas en la crónica ciudadana; al final terminamos 12. A pesar de que Oaxaca es una ciudad pequeña, me dio gusto ver nuevos rostros interesados en contar las historias de la ciudad; algunos jóvenes, otros ya presentando los estragos del tiempo, pero todos con las serias intenciones de poder encontrar o canalizar aquellas historias que traemos dentro, para plasmarlas en papel.
La dinámica del taller consistía en provocar a los participantes para que, mediante ejercicios de reflexión acerca de situaciones, experiencias, lugares citadinos, desarrollaran crónicas en las cuales narraran algo relacionado con nosotros mismos y con nuestro entorno (la ciudad), con el objetivo de, primeramente, encontrar una voz propia y desarrollar el concepto de subjetividad tan propia del género de crónica.
Con talleres de este estilo, se refuerza la identidad comunitaria entre quienes nacimos en Oaxaca y aquellos que la han tomado como nueva patria chica, pues si bien es cierto que como México no hay dos, como Oaxaca ni la mitad.
