Fausta Ibáñez Ríos
Algunos argumentos en contra del Psicoanálisis considero se deben a prejuicios, mitos, conflictos internos o reflexiones basadas a conveniencia del Yo.
Un ejemplo de ello es como lo mencioné en el último párrafo de la nota publicada el miércoles pasado, como el pensar que quien requiera la atención tiene que llegar a tocar la puerta del consultorio, por decirlo de alguna manera, y no importa lo que pase afuera, pero ¿acaso no es esa una actitud de desinterés, apatía y pasividad? ¿un síntoma social?
Cierto es que el Psicoanálisis es una práctica individual de uno por uno en el consultorio. Sin embargo, como profesionales de la salud o como conocedores del dinamismo de la vida psíquica, no podemos únicamente ser observadores de lo que sucede a nuestro alrededor, como miembros de una sociedad y permanecer pasivos dentro de ella.
A pesar del afortunado encuentro con Alejandro hace ocho años, por momentos me asaltaba la duda de que se pudiera lograr, pues sabía el trabajo que implicaba; además, me inquietaba pensar que fuéramos sólo unos soñadores (bueno, yo sí). Sin embargo, las dudas se fueron disipando a medida de ver los avances a pesar de las vicisitudes que se han suscitado en el recorrido.
En un inicio, mi colega Alejandro invitó a participar en el proyecto a otros psicoanalistas de Oaxaca, pero no encontró eco. A la fecha me convenzo de que no aceptaron porque se necesita de una disposición no sólo al trabajo que implica, sino también a la colaboración, que muy pocos la tienen.
Cuando veo el recorrido desde esas primeras reuniones, luego en la brigada en el Istmo, en Santa María Ecatepec, todas las actividades y los logros a lo largo de estos ocho años, se deben al espíritu inquebrantable y a la capacidad de trabajo de quien ha sido mi colega y maestro. Añoro la presencia de aquellos colegas que, por diversas razones, se tuvieron que alejar, pero también con la alegría de participar con nuevos colegas que se han sumado al proyecto, enhorabuena.
El INEIP continúa en acción, siempre con nuevos proyectos, sin perder el enfoque, dar a conocer el Psicoanálisis como una posibilidad de tratamiento al alcance de toda aquella persona independientemente de edad, sexo, credo religioso, partido político, status social, poder adquisitivo, inclinación sexual.
Al mirar el recorrido y lo que vamos logrando en el INEIP A.C., que es parte de ese sueño que tuve un día en relación con el Psicoanálisis, estoy agradecida con la vida.
