Jesús Antonio Martínez Carrasco
Desde hace una década, en la ciudad de Oaxaca ha venido ocurriendo un fenómeno social que ha producido cambios vertiginosos, mismos que impactan significativamente a los nativos del lugar, así como a las poblaciones cercanas a la ciudad.
En una de mis recientes caminatas por el Centro Histórico de Oaxaca, vi en la entrada de una casa un puesto improvisado: una mesa de tamaño mediano cubierta por un mantel donde había distintas canastas conteniendo cada una de ellas diferentes tipos de pan, seduciendo a todo aquel que se acercara. Sin embargo, la descripción que tenía cada canasta no estaba en español, la lengua de Shakespeare se hacía presente para dar a entender al cliente qué es lo que se ofrecía en cada canasta. Uno de sus anuncios decía: “Try one if you want to taste Oaxaca!” (¡prueba uno si quieres saborear Oaxaca!).
Después de no visitar nuestra ciudad por 10 años y luego de la pandemia, un entrañable amigo volvió a pisar la verde Antequera y recuerdo su reacción de extrañeza al contarme que, caminando por uno de los barrios emblemáticos, vio altares en negocios, calaveras de distintos tamaños adornando el exterior de las casas, decoraciones con flor de cempasúchil, paredes pintadas alusivas a la festividad de Muertos y personas maquilladas. Él me decía que eso no lo había visto antes y que todo parecía tan perfecto, tan preparado y tan turístico que me preguntó “¿No te parece que todo eso es irreal o fingido dispuesto para el turista?”.
He tenido la fortuna de vivir muy cerca del corazón de la ciudad, a escasas cuatro cuadras del Zócalo capitalino. Eso fue a inicios del 2010, rentaba un pequeño departamento en un lugar donde había otros cinco departamentos más. La dueña era una mujer oaxaqueña con la que se podía tratar. Un par de años más tarde, ella nos comunicó a sus inquilinos que iba a vender su propiedad y que tendríamos que abandonar los departamentos en 3 meses. El inmueble fue comprado por una empresa dedicada a construir complejos para después rentarlos a visitantes nacionales y extranjeros.
Las transformaciones que han sucedido en la ciudad de Oaxaca han dividido opiniones dentro de la misma sociedad; unos en la idea que ha sido para bien, otros más en oposición a ello. Y tú ¿qué consideras de todo lo anterior?
