Inara Farrera Cruz
Jorge acaba de graduarse de la primaria. Está triste, ya que no verá a muchos de sus amigos en un largo tiempo, pero también está emocionado porque está a punto de entrar a la secundaria y en ella hará nuevas amistades.
En vacaciones, Jorge platicaba con Mario, uno de sus amigos que pasaba a segundo grado de secundaria, Cuando Jorge le preguntó emocionado sobre su regreso a clases, Mario sólo comentó: “La neta no quiero ir”.
—¿Por qué? ¿No te gusta? — preguntó Jorge, curioso, ya que no esperaba esa respuesta de Mario.
—Es divertido, pero te dejan mucha tarea, tienes que levantarte más temprano, ya no tienes tiempo para nada—, argumentó su amigo.
Tras aquella plática, Jorge se dedicó a investigar cómo eran las cosas en la secundaria, y recopiló bastante información. Estas fueron sus conclusiones: Ya no iba a despertarse a las 7 de la mañana para ir a la escuela, ya que esa sería su hora de entrada. Ahora debía tomar transporte público y, quiÉn sabe, tal vez su mamá no podría ir a dejarlo ni a recogerlo, porque sus compañeros se burlarían de él. Ya no se quedará en un solo salón, ahora deberá moverse para cambiar entre clases, y ya no tendrá una sola maestra, tendrá varias, con diferentes formas de trabajar.
Jorge comenzó a sentirse asustado. Sus ánimos de ir a la secundaria disminuyeron bastante, ya que debía renunciar a muchas cosas para cumplir con su nuevo horario. Pensaba que ya no podría ir a sus clases de fútbol ni salir a jugar con sus compañeros de la colonia, ya que estaría encerrado toda la tarde haciendo tarea.
Cuando llegó el primer día de clases, Jorge estaba asustado, no sabía que iba a encontrar, tenía miedo de que lo vieran llegar con su mamá y comenzaran las burlas; pero se sorprendió al ver a muchos niños acompañados de sus padres, incluso, cuando comenzaron las clases, se dio cuenta que tres de sus compañeros de la primaria estaban en su mismo grupo. Los maestros eran amigables e incluso, encontró a amigos de su club de fútbol. Jorge respiró: “Ah, la secundaria no es tan mala después de todo”, hasta que llegó su primer periodo de exámenes.
