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Lecturas para la vida: Cuentos del Doctor Lector

SEGUNDA
Foto(s): Cortesía
Redacción

Sofía Gabina Márquez Rosas

 

 

Voy, camino a toda prisa, la hora se acerca, el reloj checador del hospital no espera, la mañana tibia, el aire corre, algunas hojas caen y las flores del árbol de la Chaca tiradas en el piso, lo dejan resbaloso; el riesgo de deslizarse es mucho, piso con cuidado, bajo por la vereda de tierra amarilla y piedra de río, no es seguro, pero tengo que llegar.

En el trayecto, saludo a la distancia a Martha; ella y su mamá van a la escuela de San Miguel, también su andar es apurado se les hace tarde, el tiempo vuela, difícil continuar; levanto la vista y a lo lejos el horizonte nuboso y a mis pies las montañas.

Por un momento, mis pensamientos se detienen, el azul del cielo me hace suspirar, pero regreso a la realidad al escuchar un "niouj" en lengua antigua y contesto “bueno, bueno”. Se trata del Señor Mejía, hombre anciano, quien se despide al perderse entre la maleza con sus toros; su ropa de manta blanca se ensucia con el lodo, pero resplandece en la penumbra. Me detengo por unos segundos ante el paso lento y pesado de las vacas, pero el dolor que provocan los talzahuates mordiendo mi piel aceleran mi paso, me da comezón, no hay tiempo para rascarse. Por fin llego.

En el portal, algunas niñas con naguas blancas y faja roja se arremolinan en la puerta; Tobías, intendente escolar, me saluda; es día de homenaje a la amada Patria, todos los alumnos muy elegantes con el traje tradicional.

Detengo la marcha y el Amakouit, árbol de grandes ramas, con su sombra me refresca por segundos; yo también saludo y a la vez extiendo la mano en señal de respeto a los presentes, y veo cómo se aleja mi retoño, prometo volver al caer la tarde; y de un salto regreso sobre mis raíces, las piedras filosas lastiman los pies. 

En un santiamén subo al coche y piso el acelerador, enciendo la radio, solo escucho ruidos raros, no hay señal, tengo que poner el compacto del grupo de moda y trataré de cantar; nada me detiene, algunos niños se atraviesan; gallinas y pollos enlentecen mi alocada carrera.

Continuará el próximo miércoles.

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