Ana Rodelo
EL MUNDO
Azul es el día que me devuelven el mundo,
se hacen cuenco mis manos,
para guardar su espacio
la luz de cada una de sus casas,
el sol acumulado por años en las tejas,
con sus tendederos fiesta de azoteas,
y sus gatos durmientes.
Hace años lo extravié en un sueño,
era joven, todo era fácil,
dar un beso, el corazón mismo,
beberse la vía láctea,
rebajada en el agua del invierno.
En nuestro primer tiempo
me encontró danzando,
como una fruta nueva que recién despierta,
apenas dejaba de ser flor,
aún movía pétalos fantasmas,
y aunque no sabía de la quietud serena,
lo cargué con temor,
de derramar los mares,
descuidar los ciclos de las plantas,
perder una semilla,
olvidar el cumpleaños de los ciervos
o colocar el polen en el lugar preciso.
Azul es el tiempo de espera,
el artesano tarda lo esperado
tiene que ser domingo,
el séptimo día como siempre ha sido,
y debe ser cuidadoso,
ni aun átomo fuera de sitio,
ni un grano de arena en una playa ajena.
Tararea una canción arcana
mientras rehace el fuego y colorea las brazas
cada sonido, nota musical, cacofonías,
Que se volverán recuerdo,
que alguien cantará mirándose en otro.
Has de amar todos los vértices -me dice-
sus lugares oscuros y voces caóticas,
has de ver tiernamente al alegre y al suicida,
Lo que vuela y repta y todos los susurros,
Y deberás reírte de ti, en la comedia de tus tristezas,
me quita la corona de las diosas,
me ofrece el arrullo y la estridencia,
el equilibrio en un bastón de mando,
y las estrellas y los laureles
El artesano es sabio
me silencia, me entrega el futuro
-No comiences la guerra, ni ames demasiado-.
Ana Rodelo
Artista multidisciplinaria egresada de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Actualmente trabaja promoviendo la enseñanza de las artes y la conservación de la cultura a la par de la exploración constante de las técnicas plásticas, literarias y de canto.
