En Oaxaca, mientras las calles aún recuperan la calma tras los festejos del Carnaval, muchos habitantes también se preparan para recibir un ciclo zodiacal que promete intensidad y cambios rápidos: el Año del Caballo de Fuego, que inició oficialmente el 17 de febrero de 2026 y se extenderá hasta el 5 de febrero de 2027. Este signo, considerado enérgico, independiente y amante de la libertad, trae consigo un elemento doblemente intenso: el Fuego.
“El Caballo de Fuego es como un motor que no se detiene; todo se mueve rápido y las oportunidades aparecen de golpe, pero también los desafíos”, comenta Juana Hernández, astróloga local y consultora de Feng Shui. Según expertos, será un año marcado por aceleración en la vida profesional, transformaciones personales y decisiones que exigirán valentía y planificación. “Hay que actuar con cabeza fría, porque la impulsividad puede traerte problemas económicos o personales”, añade Hernández.
Los pronósticos sugieren que quienes nacieron bajo este signo —en años como 1966, 1978, 1990, 2002, 2014 y 2026— vivirán su Ben Ming Nian, un periodo de exposición directa a grandes oportunidades, pero también a turbulencias emocionales. “Es un año excelente para emprender, innovar y tomar riesgos calculados, pero no para aferrarse a lo que ya no funciona”, dice Luis Ramírez, consultor en astrología china en Oaxaca.
Además de las recomendaciones para aprovechar la energía del Caballo, la tradición y el Feng Shui ofrecen consejos prácticos: canalizar la energía a través de ejercicio físico, viajes o exploración de nuevos entornos; celebrar eventos importantes como bodas o mudanzas; usar colores como el rojo ladrillo para atraer vitalidad y limpieza profunda del hogar antes del inicio del año. Por otro lado, se advierte no barrer ni tirar basura los primeros días, evitar decisiones impulsivas y mantener distancia de conflictos interpersonales.
María López, habitante del Centro Histórico, comparte su perspectiva: “Siempre me ha gustado organizar mi casa antes del año nuevo chino; siento que ordeno mi vida y mi mente para lo que venga. Este año del Caballo me inspira a moverme, tomar decisiones y no quedarme estancada”. En un contexto urbano donde la velocidad y los cambios son constantes, los oaxaqueños reciben la energía del Caballo de Fuego como un llamado a la acción consciente: avanzar con decisión, pero sin dejarse arrastrar por la prisa y el fuego desmedido.
