Leonardo Pino
A bordo de un austero carruaje, con el que recorrió más de dos mil kilómetros durante cuatro años y dos meses, el señor Juárez volvió a la ciudad de México, después de haber restaurado la República, sin haber perdido jamás la dignidad, ni el orgullo liberal.
Ahora venía de San Luis Potosí, última sede oficial de su gobierno errante, donde se enteró de la derrota definitiva del ejército invasor. Allí recibe a Concepción Lombardo de Miramón y la princesa Salm Salm que le suplicaron perdonara la vida de Maximiliano.
En la sede del gobierno del Estado, le es devuelto “su tesoro” que había confiado en manos de campesinos patriotas de El Gatuño, ranchería cercana a Matamoros, hacía 3 años: el Archivo de la Nación, la memoria de la Patria.
El viernes 13 de julio de 1867, el presidente Juárez llegó a Tlalnepantla, donde fue recibido por Porfirio Díaz. Al respecto, cuenta Paco Ignacio Taibo, en Patria: “Juárez recibió con frialdad su saludo y continuo solo en el carruaje. De alguna manera le estaba cobrando su demora en auxiliar a Escobedo en Querétaro y en tomar la capital”.
El viajero ilustre pernoctó en Chapultepec durante 2 días porque el Ayuntamiento de la ciudad de México le pidió ese tiempo, necesario para terminar los preparativos para la recepción que sería el lunes 15 de julio.
Eses día el presidente ingresó a la Ciudad de México, desde Chapultepec. Ingresó por la Puerta de Belén y recorrió el Paseo de Bucareli, “entre una plebe zumbadora y turbulenta”, según El Nigromante. EL Jefe Político de la ciudad Juan José Baz y el Consejo Municipal, lo saludan con elogios y loas; el presidente responde: “Los elogios con los que ensalzan mi conducta no me envanecen, porque tengo la convicción de no haber más que llenado los deberes de cualquier ciudadano que hubiera estado en mi puesto al ser agredida la Nación por un ejército extranjero. Cumplía a mi deber resistir sin descanso hasta salvar las instituciones y la independencia que el pueblo mexicano había confiado a mi custodia”.
La patria agradecida
Una vez instalado en las oficinas del Palacio Nacional, don Benito Juárez redactó un manifiesto que sería dado a conocer hasta el día siguiente:
“Mexicanos: El Gobierno nacional vuelve hoy a establecer su residencia en la ciudad de México, de la que salió hace cuatro años. Llevó entonces la resolución de no abandonar jamás el cumplimiento de sus deberes, tanto más sagrados, cuanto mayor era el conflicto de la nación. Fue con la segura confianza de que el pueblo mexicano lucharía sin cesar contra la inicua invasión extranjera, en defensa de sus derechos y de su libertad. Salió el Gobierno para seguir sosteniendo la bandera de la patria por todo el tiempo que fuera necesario, hasta obtener el triunfo de la causa santa de la independencia y de las instituciones de la República.
Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin auxilio de nadie, sin recursos, sin los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrostrando todos los sacrificios, antes que consentir en la pérdida de la República y de la libertad.
En nombre de la patria agradecida, tributo del más alto reconocimiento a los buenos mexicanos que la han defendido, y a sus dignos caudillos. El triunfo de la patria, que ha sido el objeto de sus nobles aspiraciones, será siempre su mayor título de gloria y el mejor premio de sus heroicos esfuerzos. (…) Después de cuatro años, vuelve el Gobierno a la ciudad de México, con la banda de la Constitución y con las mismas leyes, sin haber dejado de existir un solo instante dentro del territorio nacional.
(…) Mexicanos: Encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República.
Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
(…) Mexicanos: Hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la independencia de nuestra patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad”.
Y al subrayar nuestra soberanía, Juárez dijo la famosa frase: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Culminó así, el triunfo de la República Federal y fueron enterradas las aspiraciones monárquicas de los conservadores. Juárez ha ganado para siempre el respeto de los países por su resistencia a la intervención extranjera y la gratitud y admiración de su pueblo.
La quema de libros sagrados
En Maní, Yucatán, el entonces arzobispo de la arquidiócesis local se encargó de organizar la hoguera el 12 de julio de 1562 para arrojar al fuego objetos considerados sagrados y códices que resguardaban la cosmovisión maya. De acuerdo con diversos historiadores, ese día, Fray Diego de Landa Calderón eliminó al menos 27 códices escritos en papel de corteza y piel de venado.
Una enorme hoguera alimentada por cientos de libros que resguardaban los últimos códices mayas que sobrevivieron tras la llegada de los españoles a México mientras indígenas son sometidos y obligados a presenciar el acto, es una pieza del muralista Diego Rivera con la que pretendió plasmar el acto llamado Auto de fe de Maní.
El mural Epopeya del pueblo mexicano es una gran pieza que permanece en los muros de Palacio Nacional, en la Ciudad de México, y que recuerda cómo el arzobispo Fray Diego de Landa ordenó incinerar miles de objetos mayas para imponer la religión cristiana.
MEMENTO
10 de julio de 1519: Hernán Cortés, notifica al rey Carlos V de España, haber constituido el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz.
10 de julio de 1879: Nace Heriberto Jara, militar y político mexicano, quien fue diputado en el Congreso Constituyente de 1916-1917, gobernador de Veracruz en 1924 y fue el primer secretario de Marina en 1940.
11 de julio, Día Mundial de la Población
11 de julio de 1863: La Asamblea de Notables del grupo conservador vota a favor de establecer una monarquía en México.
12 de julio de 1859: Desde Veracruz, el Presidente Juárez emite la Ley de Extinción de Órdenes Monásticas y Bienes Eclesiásticos.
12 de julio de 1865: Muere el jurista Ponciano Arriaga, liberal potosino que participó en la redacción de la Constitución de 1857.
14 de julio de 1824: Agustín de Iturbide, quien fue emperador de México, es aprehendido en Soto la Marina, Tamaulipas.
14 de julio de 1850: Muere José María Luis Mora, prócer del liberalismo mexicano y autor de México y sus Revoluciones.
15 de julio de 1914: Victoriano Huerta renuncia a la Presidencia después del triunfo Constitucionalista.
16 de julio de 1808: Se publican en la Gaceta de México las noticias sobre las abdicaciones borbónicas en Bayona, Francia.
16 de julio de 1894: Nace en Teziutlán, Puebla, Vicente Lombardo Toledano, defensor de los derechos laborales. Organizó la Confederación Regional Obrera Mexicana y la Confederación de Trabajadores de México, de la que fue secretario general durante el gobierno de Lázaro Cárdenas.
