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LECTURAS PARA LA VIDA: Un maestro, un amigo y un amor: las cartas de Camus

Foto(s): Cortesía
Redacción

Mónica Ortiz Sampablo

Tercera de cuatro partes

A las cartas no sólo se asoman las frases de amor, el deseo del encuentro físico, o las ilusiones; en las cartas no sólo viaja la locura; en la carta se asoma la esencia del ser, la letra abre, como un bisturí abre la piel, permite que salga aquello que de manera ordinaria nos reservamos; esa intimidad, que por llevar ese nombre sólo está reservada para ciertos ojos, para ciertas almas.

Quienes se dieron a la tarea de reunir las cartas de personajes importantes dentro de la literatura, sin duda lo pensaron muy bien antes de ofrecerlas a los lectores, sobre todo cuando no contaron con la autorización de quienes las escribieron, y es que, quienes lo hicieron no estaban pensando en que sus misivas pasarían a ser del dominio público. 

Sin embargo en el caso de Catherine Camus, quien trabajó arduamente para reunirlas, tuvo la aprobación de la mismísima María Casares, a quien conoció a principios de los años ochenta y con quien mantuvo una relación cercana de respeto; Catherine comenta que una tarde recibió la llamada de María, quien le preguntó si le importaba si vendía las cartas de su padre, ya que tenía que hacer algunas reparaciones en su casa y no tenía dinero para pagar;  Catherine respondió que sin duda a su padre no le molestaría que lo hiciera, pero luego pensó bien, y no le gustaría que las cartas que su padre escribió terminaran con un desconocido; tomó la decisión de pagar a María por ellas.

Catherine trató a María siempre con respeto, sin importarle que hubiese sido amante de su padre; incluso en algunas entrevistas también expresó que en casa de su madre se hablaba de María con respeto y cariño. 

“Mi padre murió el 4 de enero de 1960. En agosto de 1959 parece que habían logrado caminar por esa cuerda floja, sin desfallecer, hasta el final. Ella le escribió:

'…no  me parece que sea inútil echar un vistazo a esa confusión tan fea de mi paisaje interior. Lo que me da pena es que nunca dispondré del tiempo libre, de la inteligencia y del temperamento necesarios para ordenarlo un poco y me acongoja pensar que, irremediablemente, voy a morirme igual que nací, amorfa'”.

Catherine expresa: “Les estoy agradecida a ambos. Gracias a sus cartas la tierra es más ancha, el espacio más luminoso, el aire más liviano, por el mero hecho de que ellos existieran”. 

Continuará el próximo miércoles…

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