Pasar al contenido principal
x

Lecturas para la vida: Encuentros

  Esa tarde conocí a María de los Ángeles, con quien departí de forma muy grata.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Mónica Ortiz Sampablo

Los caminos de la vida son impredecibles, de manera que en más de una ocasión podemos arrepentirnos de no haber tomado una decisión de manera oportuna, de pasar por alto un evento o de posponer un encuentro, pues como bien sabemos "el tiempo no perdona".

Eso fue lo que me sucedió con María de los Ángeles, luego de colaborar por más de tres años para el periódico Noticias, en la sección Lecturas para la vida; con el psicoanalista Alejandro como intermediario, recuerdo que le mandé un agradecimiento, pensando que en algún momento podría extenderle mi gratitud persona a persona. El día a día que nos consume sin piedad me arrebató la posibilidad de hacerlo.

Debo confesar que más de una vez recibí una invitación para comer con ella, por parte de Alejandro, no me fue posible asistir a dichos eventos, de manera que fui construyendo mi percepción imaginándola siempre como una persona muy  seria, comprometida, formal, incluso físicamente podía imaginarla: cabello recogido, muy restirado, maquillaje con labial en tonos coral, un saquito y falda, la imaginaba con lentes de moldura dorada, en fin, un personaje.

Sé que ahora ella ha cumplido el ciclo que conduce a la jubilación. El día que lo supe, me dije: caray, nunca la conocí. Sin embargo, días después  recibí un mensaje:

“Tendremos una comida de amigos para despedir a María de los Ángeles estás invitada, ojalá ahora si te des un tiempo”. Y sí, me escapé de mi atribulada vida para ir a conocerla, preparé un libro que imaginé le gustaría, al llegar al restaurante, entre quienes estaban sentados vi a una mujer desenfadada, cero maquillaje, cabello ondulado con respetables canas y hablando con el énfasis de las grandes maestras, era ella, de inmediato me presente y le di un abrazo, expresó una especie de reclamo por manifestarme hasta ese momento, yo respondí extendiendo el infalible presente.

Esa tarde conocí a María de los Ángeles, con quien departí de forma muy grata, entre risas y bromas como si nos conociéramos de tiempo atrás, al menos eso fue lo que yo sentí, como si se tratara de una amiga reencontrada. Puedo decir que me impresionó la energía y sentido del humor ejemplar tratándose de una mujer que ha trabajado incansablemente por años,  puedo concluir que ama su profesión; hablamos en un corto tiempo de la familia, de los amigos, de los problemas existenciales. Así son los caminos de la vida, colocan a las personas en el momento oportuno para hacernos ver la belleza de lo fugaz.

[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.