Lidia Negrete Esqueda
Primera de cuatro partes
Hace algunos años, en una pequeña ciudad entre las montañas, rodeada de bosques con grandes árboles y verdes campos por donde corría un arroyo de aguas cristalinas, vivían con su familia dos gemelos de 9 años de edad: Beto y Dany.
Como muchos niños de su edad, iban a la escuela por las mañanas y hasta pasado medio día. La escuela quedaba lejos de su casa y tenían que caminar un rato; un día salieron más temprano que de costumbre y de regreso a casa, se desviaron para jugar en el bosque que quedaba entre su casa y la escuela.
Les gustaba quitarse los zapatos, saltar en el arroyo y sentir el agua fresca, sobre todo cuando hacía calor; en ocasiones caían sentados mojando su ropa y no pocas veces hasta sus mochilas, lo que les valía un buen regaño; esta vez irían a buscar moras silvestres para que su mamá les preparara unas ricas galletas.
Beto era el más inquieto y le encantaba hacer maromas en el pasto, tirar piedras al agua e invitaba a su hermano a competir para ver quién las tiraba más lejos.
-Cómo me gusta este lugar Dany, podría quedarme a jugar todo el día en lugar de hacer la tarea, la maestra nos deja mucha además de leer a diario; ¡no veo para qué tanto!
Saltaba y corría entre las flores, sin fijarse, las pisaba; jalaba ramas de los árboles, se trepaba aquí y allá buscando nidos para derribarlos.
-Sí, Beto, aquí estamos muy a gusto, pero sólo un rato; debemos llegar a la casa, tenemos tarea, hoy vamos a leer sobre los árboles y el ciclo del agua; nos dijo la maestra lo importante que es cuidar de nuestros bosques, los árboles nos protegen para que no sintamos tanto calor, con sus raíces afianzan la tierra y ayudan a retener agua; además, nos proporcionan oxígeno.
-¿Te imaginas qué pasaría si este bosque se terminara? Ya no tendríamos dónde jugar y se iría acabando el agua, no me imagino qué haríamos.
-¡Bah! ¡No creo que se acabe nunca!- contestó Beto.
-¡Vamos a buscar las moras antes de que se haga tarde-lo apresuró Daniel.
Beto seguía brincando sobre el pasto, trepando a los árboles, hasta que se detuvo y miró algo con curiosidad.
Continuará el próximo lunes...
