Oaxaca.- Los récords se hicieron para romperlos y Everardo Nahúm Torres Martínez es un extraordinario hombre que los ha pulverizado uno tras otro, con haber llegado a casi 101 años de vida lúcido, lleno de sabiduría, serenidad y positivismo, dejándonos con la boca abierta, preguntándonos como le ha hecho para alcanzar una existencia tan larga y tener la dicha de poder platicar cada momento de su vida.
Un padre, abuelo, tío, hermano y amigo que ha demostrado tener una gran entereza, siendo una persona que ha experimentado toda clase de dicha y respetado en su pueblo.
Everardo Nahúm Torres Martínez, nació el 7 de diciembre de 1915 en San Francisco Telixtlahuaca, Oaxaca, hijo de Ricardo Torres Díaz y Luz Martínez García.
Su esposa fue Leonor López Ignacio y procrearon ocho hijos, de los cuales viven seis.
A pesar de su edad, Everardo se muestra lúcido, congruente y recuerda infinidad de momentos y acontecimientos de su vida, como cuando tenía 8 años, cuenta que en la calle donde vive actualmente, pasaron grandes personajes como; el general José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Porfirio Díaz Mori, Abelardo Rodríguez, presidente interino de México, el general Joaquín Amaro Domínguez, entre otros.
Su madre murió cuando apenas tenía 10 días de nacido, sin embargo su padre Ricardo Torres Díaz siempre lo guió para ser un hombre trabajador y le enseñó a luchar por sus sueños.
Desde pequeño se dedicó a la agricultura, herencia dejada por su padre. A los veinte años comenzó a gustarle el juego de la pelota mixteca, el juego de los dados, los gallos de pelea. Justamente en ese tiempo mandaron una circular que comunicó que debían escoger a un joven de cada pueblo, con cualidades específicas como: trabajador y responsable, esto, para que estudiara en la Escuela Industrial del Estado.
Everardo Nahúm Torres fue escogido para estudiar carpintería, aritmética, dibujo, textiles, apicultura, avicultura entre otras asignaturas. Fue un alumno destacado en su clase.
Después de trabajar un tiempo en los mejores talleres de carpintería, decidió regresar a Telixtlahuaca, para estar con su padre y puso un taller de carpintería, oficio por el cual fue reconocido por todo el pueblo.
Desde los 25 años escribe un diario donde plasma los momentos de su vida para recordarlos cuando sea necesario. Animado y a petición de sus familiares, amigos, personas de la población y fuera de ella, en el 2015 escribió un libro denominado, Aserrando la memoria, arando el tiempo, Crónicas y Relatos de Everardo Nahúm Torres Martínez, el cual dedicó a sus hijos y nietos, así como a las nuevas generaciones de jóvenes y niños que han mostrado su interés por conocer las diferentes costumbres de nuestros antepasados.
También nos confesó ser católico y le tiene gran devoción a un niño Dios que es herencia de su madre. Sus hijos y nietos tienen la tradición de poner un nacimiento en su casa y realizar la tradicional elotada, con el objetivo de agradecer a Dios por la buena cosecha del año, es ahí donde a la fecha gente asiste para compartir y comer diferentes platillos preparados con el elote.
Su cosecha siempre dejó buenos frutos, razón por la cual los vecinos siempre quisieron saber su secreto y esperaban para cuando Don Everardo sembrara para que ellos también lo hicieran.
"Estoy muy agradecido con el Ser Supremo, por la dicha de vivir plenamente mis años y darme hijos, amorosos, sanos y estudiosos", expresó contento.
El mayor de sus hijos es Ricardo, le sigue Guillermo, Elsa , René Everardo Wilfrido, el menor de todos es Jaime Sergio y tiene 18 nietos. Don Everardo agradece a Dios que su familia le demuestre su amor incondicional en todo momento.
El año pasado celebró sus 100 años de vida y al hacerlo, sus familiares y amigos reconocieron su trayectoria y ejemplo que ha dejado a muchos de su población.
El señor Everardo ha dominado el arte de vivir, ha sabido aprovechar cada instante de su vida, ha vivido con la sabiduría, la humildad, la pasión y la generosidad que solo un buen corazón puede dar.
LA FRASE
" Tú que tanto criticas,¿que has hecho por tu pueblo?".
Everardo Nahúm Torres Martínez.
