Rodrigo Velásquez Torres
A Abel “el Mago” Velázquez
El lunes pasado se conmemoró el 214 aniversario del inicio de la Independencia. Una fecha en la que todos los mexicanos nos sentimos muy mexicanos y lo expresamos cantando y comiendo pozole.
En este espíritu, desde Estas Letras Que Lees, les compartimos la letra de una canción de Abel Velásquez “El Mago” que desde que la escuché me ha parecido un bello reflejo de mis sentimientos hacia México, ahí les va:
Hoy pude haber salido, a mendigar una oración, que me partiera el sol mayor, y el corazón con adjetivos. Hoy que tal vez era el momento, de enternecerlos con lo mismo, hoy me tragué todos mis versos, garigoleados y vacíos.
Hoy pude haber salido, a revivir la obligación, de hablar de quienes ya se han ido, de los que quedan o de Dios, de la mujer que no me ama, o de la que nunca me amó, de soledades del silencio, de las nubes, del maldito corazón.
Hoy quiero hablar de todo, aquello que por miedo nunca pude, o nunca quise retratar. Hoy intento ser la voz de los anónimos inscritos que sólo sueñan en soñar.
Hoy quiero hablar de mi país, del que conocen, y a menudo, se lamentan de tener, de lo podrido del silencio, en la cabeza del poder, el de las luchas sindicales, y los compadres secretarios, de las secretarias irreales.
Hoy quiero hablar de mi país, y de sus sueños de ascender, a la primera división, del que lloró por J.C., y revivió con el futbol, del que contento se cenó, las amarguras, cuando quien sabe cómo hacerlo, pidió apretarse el cinturón. El de los ocho millones de desempleados, el de los veinticinco pobres millonarios.
Hoy quiero hablar de mi país, de su cimiento y de sus hijos, los que quizá en algunos años, seamos culpables del suicidio. De este país bañado en llanto, por los caínes de sí mismo, de esta nación sin supermanes, sin santa Claus, ni rumbo fijo.
Hoy quiero hablar de mi país, de sus cenizas y su olvido, de la ficticia libertad, y sus famosos asesinos, De la matanza el 2 de octubre, y de las misas los domingos. Hoy quiero hablar de este país, porque es el único que tengo, para heredarles a mis hijos.
Hoy quiero hablar de mi país, me guste o no porque es el mío, porque quizá este corazón, hoy decidió no ser el mismo. Porque deseo fervientemente, sin esperar el milagrismo, que supliquemos su perdón, y construyamos un destino.
Hoy quiero hablar de mi país, porque soy macho y bravucón, porque en el fondo me revienta, lo que le pasa a esta nación, porque aunque no vista de charro, también me duele su dolor.
Hoy quiero hablar de este país, porque quizá me dio la gana repetir, que como México, no hay dos. Hoy quiero hablar de mi país, sin el sonoro rugir del cañón, simplemente porque le amo, y esta es una canción de amor.
"Hoy quiero hablar de mi país, porque aunque no vista de charro, también me duele su dolor".
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