Rodrigo Velásquez Torres
"¡Feliz cumpleaños, mamá!"
Como cada septiembre, México se vistió de verde, blanco y rojo para celebrar el inicio de su Independencia. Sin embargo, esta conmemoración ha sido objeto de debate entre historiadores y críticos, quienes cuestionan por qué se celebra el inicio de la lucha y no su culminación, como en la extensa mayoría de los países del mundo y la cual está a punto (el próximo viernes) de cumplir su 203 aniversario de conmemoración.
Para nadie es un secreto que ninguna independencia se logra de la noche a la mañana y la independencia de México no fue la excepción. Fue hasta el 27 de septiembre de 1821, once años después del grito de Dolores, cuando el Ejército Trigarante liderado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero entró triunfante en la Ciudad de México, cuando se consolidó la independencia. Este evento, aunque crucial, no recibe la misma atención en las celebraciones patrias.
El comienzo de la independencia fue producto de la situación mundial. Con el pretexto de llegar a Portugal, España había sido invadida por Francia y con ello los intereses de los llamados peninsulares peligraban en la llamada Nueva España, por lo que era importante y hasta imprescindible separarse de la Corona Española mientras estuviera ocupada.
Una vez terminada la ocupación francesa, algunos peninsulares radicados en estas tierras pensaban que sería buena opción regresar a la antigua corona; sin embargo, la mecha independentista ya se había encendido en todos los virreinatos de América.
Una vez culminada la lucha armada, surgió la necesidad de reestructurar la nación recién formada y liberada; es ahí donde Agustín de Iturbide (personaje imprescindible para comprender la lucha independentista con todo y sus claro obscuros) toma la decisión de erigirse como Emperador de México, volviendo lo que antes era un virreinato ajeno, en un imperio personal. La formación del primer imperio mexicano marca el fin de la lucha de independencia, pero desencadenaría otra sucesión de conflictos armados que tardarían muchos años en culminar.
La lucha independentista terminó; sin embargo, los conflictos internos por los que atravesaba la recién formada nación estaban por comenzar. Con la culminación de la independencia llegó una época de grandes conflictos (internos y externos) que enfrentaron a mexicano contra mexicano.
Quizá sea este el motivo del olvido de esta fecha: la culminación de la independencia fue un evento que desencadenó una de las etapas más sangrientas de México, la cual culminó (a medias) con la pax porfiriana, más de cincuenta años después.
Contacto y réplica:
"La lucha independentista terminó; sin embargo, los conflictos internos por los que atravesaba la recién formada nación estaban por comenzar".
