Rafael Alfonso
Aquí vemos a un hombre con sombrero de hongo, traje entallado y una mirada penetrante. Sus movimientos tienen una precisión matemática y a la vez están llenos de una energía contagiosa. En sus manos, la danza se convierte en un lenguaje universal, capaz de contar historias sin necesidad de palabras. Ese hombre, un artista excepcional, era Bob Fosse.
Nacido en Chicago el 23 de junio de 1927, fue hijo de Cyril Fosse, un actor y cantante de origen noruego, y de Sara Alice, de origen irlandés. Bob comenzó su carrera desde muy joven, como bailarín en clubes nocturnos y teatros de Broadway. A los 15 años tenía su propio número musical y comenzaba sus pininos como coreógrafo.
Llegada la década de los 50, Fosse alternaba su trabajo en el teatro con el cine, participando como actor, bailarín y coreógrafo en muchas cintas. Su debut como director cinematográfico tuvo lugar en 1969 con "Sweet Charity" (1969), película basada en el musical del mismo nombre -inspirado a su vez, en la película de Fellini, "Las noches de Cabiria"- y que Fosse ya había coreografiado en Broadway obteniendo varios premios.
El papel protagónico que en el teatro compusiera Gwen Verdon, esposa de Fosse hasta su muerte, fue ofrecido por los productores a la estrella cinematográfica Shirley MacLaine, y aunque su primera película tuvo en su estreno críticas negativas y representó pérdidas económicas, al paso del tiempo el público se ha rendido a ella, por su música pegadiza y las coreografías electrizantes de Fosse, quien se permite también explorar temas profundos, como la soledad y la búsqueda del amor.
Pronto llegó la revancha para el director/ coreógrafo con una serie de obras que cimentaron su reputación de cineasta visionario. En sus inicios, Fosse hizo la coreografía de muchas películas de Vincent Minnelli. En "Cabaret" (1972), llevó a Liza Minnelli, hija del cineasta, a componer un papel inolvidable, retratando la decadencia del Berlín de Weimar con una mezcla de glamour y oscuridad. Por esta cinta, ambos, en 1973, obtuvieron el premio Oscar a mejor actriz y mejor dirección; por cierto, arrebatándole la presea a Francis Ford Coppola, nominado por "El Padrino".
Fosse fue nominado al Óscar dos veces más, en 1975 por Lenny, una innovadora película dramática portagonizada por Dustin Hoffman, y por "All That Jazz" (1979), una semi-autobiografía llena de referencias a la vida y la obra de Fosse, que le valió el reconocimiento del Festival de Cannes como Mejor Director.
Pero la genialidad de Fosse no se limitaba a la coreografía y la dirección. También era un actor carismático. En 1974, Stanley Donen filmó el musical de Lerner y Loewe "El Principito" (1974), basado en el famoso libro de St. Exupery, y encargó a Fosse que coreografiara e interpretara el número de la serpiente.
Resulta más que evidente que este trabajo serviría de inspiración para los pasos de baile que apuntalarían a Michael Jackson como Rey del Pop, algunos años después.
"Aunque su primera película tuvo en su estreno críticas negativas y representó pérdidas económicas, al paso del tiempo el público se ha rendido a ella".
