Fausta Ibáñez Ríos
Tercera de cuatro partes
En la nota anterior mencioné algunas fantasías y experiencias que las personas solemos vivir desde la tierna infancia y que de alguna manera determina la atracción sexual que llegamos a sentir en la pubertad y a lo largo de nuestra vida hacia determinadas personas, así como la dinámica amorosa que se establece en esas relaciones.
El amor y el dinero no se pueden ocultar
Para continuar con la idea inicial -el placer antes que el amor-, haré referencia en algunas manifestaciones más evidentes, ya sea porque lo hemos experimentado alguna o varias veces, o porque lo observamos en familiares o amigos; no en vano existe una frase de la sabiduría popular que dice: “el amor y el dinero no se pueden ocultar”.
Por ejemplo, al inicio de la relación: los amantes se entregan al placer, al deleite, son ellos la prioridad. Es así que todo lo demás pasa a segundo término y si encuentran obstáculos a su relación, probablemente gustosos los afrontarán, quizá hasta llegar al sacrificio, ante la vehemencia de permanecer al lado del amado y con el anhelo de mayores delicias y placeres ante nuevas experiencias, y entonces se dicen que se aman, que no pueden vivir sin el otro.
La literatura es reflejo de las más profundas emociones y sentimientos del ser humano; los géneros literarios de la comedia y tragedia brindan buenos ejemplos de ello. También existen estudios científicos de los cambios físicos, fisiológicos y las sustancias químicas que se potencian en los individuos durante el estado de enamoramiento.
Las miradas al amor
No obstante, si nos detenemos a pensar en el amor, muchas veces podemos observar a los enamorados desde la complacencia y exclamar regocijados: "¡qué bonito amor!, ¡cuánto se aman!"; o mirarlos con envidia y decir: "por qué no tengo una pareja así". También habrá quien los vea con ojos de desdén, movidos por sus experiencias de decepción y desilusión, todo esto visto desde la subjetividad de quien lo observa y quien lo vive.
Sin embargo, a pesar de estas manifestaciones con las que inician las historias amorosas, finalmente toman un cauce, las parejas pueden continuar, se transforman, se repiten, cada cual a su manera; inclusive dentro de la misma pareja, cada quien experimenta el amor o los conflictos que nacen dentro de ella desde diferentes posturas y visión.
Algunos personajes ilustres, movidos tal vez por la intuición o experiencia, han aportado ideas y conocimientos en relación al amor. Muy conocida es la frase atribuida entre otros autores a Leonardo Da Vinci: “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”.
Entonces, ¿cómo alguien puede sentir atracción hacia otra persona que acaba de conocer o a quien ha tratado muy poco y anhela estar con ella, que comience a extrañarla, a padecer su ausencia?; inclusive, ¿cómo puede declarar que ama a esa persona?
Continuará el próximo lunes…
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