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El “ahorita lo hago” y la complicidad de los padres

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Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

Alejandro José Ortiz Sampablo

En la vida cotidiana difícilmente nos detenemos en las consecuencias que nuestras acciones tendrán en un futuro. Por otro lado, hay actitudes que realizamos sin percatarnos de ellas, que llegan a ser casi imperceptibles para los demás, ya que son tan recurrentes que forman parte de lo que llamamos, nuestro carácter.

Advertencia

En la nota anterior escribí sobre la frase con la que en ocasiones se responde ante aquello que demanda ser atendido, me refiero al “ahorita lo hago”. Me serviré de dicha expresión para resaltar la disposición psíquica que muchos padres de las generaciones actuales adoptaron con ellas. Es importante mencionar que estas notas tienen como finalidad que el lector tome consciencia de aquello que puede adolecer, y no la de una crítica a su conducta o disposición psíquica; esto lo digo porque la línea entre una y otra es muy delgada, y no siempre logro en mi estilo de escribir realizar dicha diferencia. Pudiendo dejar la idea errónea de que hay una buena o mala manera de ser padres, cuando la dinámica y leyes a las que obedece el alma, no permite adoptar tales parámetros (de lo bueno y lo malo) para alcanzar explicar la conducta humana.

El lugar de los padres

No podemos continuar sin antes mencionar la función primordial que tenemos los padres, la cual en el trascurrir de los años se condensó en un solo vocablo, educación. Este pasó a ser de uso corriente, y de esta manera perdió la fortaleza que implica. Me refiero a la de coartar el empuje del ser humano a ejecutar aquello que le depara un inmenso placer. La búsqueda de placer es propia de la dinámica anímica, la cual es acompañada de otra tendencia originaria, la de quedar exenta de estímulo. Ambas son imparables, es lo que llamamos educación con lo que se intentó atemperarlas, en ocasiones de manera severa y en otras ofreciendo otras formas de alcanzar dicho placer.

Lo indomesticable

Sin embargo, el dúo, búsqueda de placer y quedar exento de estímulo, lleva en ocasiones a hombres y mujeres a dejar de lado a aquello que permitió a la humanidad introducirnos a lo que conocemos como civilización, o incluso a atentar contra ello, es decir, a trasgredir la ley. Es por esto que nos hemos hecho a la idea que aquello que se prohíbe es lo que llama la atención de hombres y mujeres. Tal como dice una estrofa de la balada escrita por el cantautor ítalo-venezolano Rudy La Scala, "Por qué será": por qué será que las cosas buenas, se hacen más ricas cuando son prohibidas.

Pero ello no se debe a la cualidad de ser prohibido, pues como mencioné la tendencia que se decanta del dúo mencionado es imparable; a esta fuerza, Sigmund Freud la llamó “Pulsión”, a la cual el individuo encontrará la manera de darle cauce, pudiendo ser de manera ostentosa como lo podemos observar en las trasgresiones más grotescas, o de forma sutil, como en la frase mencionada, “ahorita lo hago”.

Continuará el lunes…

Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

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