Con la unción de los santos aceites y el baño con las aguas benditas del Jórdan, Samuel Jíménez Canseco nació a la vida catolica.
Samuel fue acompañado por su mamita Frida Canseco quien con el deso fiel de continuar a tradición religiosa como miembros de la iglesia católica, llevaron a presentar a su hijo ante la pila bautismal de la capilla de Belén.
Acompañaron a Samuel con la honrosa distinción de padrinos de honor Armando Guzmàn y Mariana Zúñiga, quienes apartir de ese instante, en el que pequeño fue nombrado "hijo bendito de Dios", asumieron la reponsabilidad de cuidar a su ahijado y velar por su seguridad e integridad a lo largo de su existencia.
Después de la ceremonia religiosa, Frida, mamá del nuevo catolicó, ofrecio en su honor un delicioso banquete.
