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Estas Letras Que Lees / La ciudad y los otros

Foto(s): Cortesía
Redacción

Rodrigo Velásquez Torres

El fin de semana pasado se llevó a cabo en la Ciudad de México una marcha masiva antigentrificación, un movimiento que refleja el creciente malestar social frente a una transformación que excluye a lo pobladores originales de los espacios urbanos. Este fenómeno afecta a diversos estados y ciudades de la república así como a localidades de el mundo entero. 

La gentrificación es un fenómeno que ha venido creciendo en las últimas décadas. La primera vez que escuché ese término fue en la película de 1991 Boyz N the Hood (Los dueños de la calle en español) dirigida por John Singleton. En dicha película se explica como un barrio de L.A. había comenzado el proceso de gentrificación y las repercusiones que había comenzado a tener para los habitantes originales del barrio. Es una muy buena película disponible en MUBI.

La gentrificación es un proceso de renovación urbana impulsado por inversiones privadas (capital privado) y políticas públicas (gobiernos) que atrae a gente con mayores ingresos a zonas que tradicionalmente han sido habitadas por personas de la comunidad, elevando con ello el costo de la vida y desplazando a los residentes originales hacia otras zonas. Si bien se argumenta que la gentrificación revitaliza áreas deterioradas, en realidad profundiza aún más las desigualdades al convertir el derecho a la vivienda en un privilegio de clase.

En Oaxaca, zonas como el centro histórico, Jalatlaco, la Colonia Reforma, San Felipe del Agua, e incluso el Ejido Guadalupe Victoria, han experimentado modificaciones en su manto social debido a la gentrificación. El turismo internacional (tan en boga en Oaxaca en las últimas décadas), los nómadas digitales, aunado a los desarrollos inmobiliarios de lujo han disparado el costo de la vida en dichas zonas. En los últimos años algunas rentas han aumentado en casi 200%, mientras que los salarios siguen siendo los más bajos del país. 

Las protestas antigentrificación son más que un reclamo por los espacios para vivir, se trata de una defensa del tejido social urbano. Las ciudades deben ser retomadas como espacios de convivencia en lugar de reducirlos a espacios de lujo dentro de un resort todo incluido. Mientras sigan sin regular seguirán existiendo abusos por parte del mercado inmobiliario, quienes como esclavos de capitalismo que son, su único interés es obtener las máximas ganancias sin importar los costos.

Mientras sigamos viviendo en la lógica del capitalismo voraz (y creo que así será) es natural que las protestas en contra del fenómeno social sigan creciendo en México y demás países en donde el capital está corriendo a sus habitantes históricos, aquellos que le dieron el sabor y el folclore que tanto anhelan los extranjeros, para remplazarlos por quienes quieren vivir justamente lo que están expulsando.

Lo vivido en la ciudad de México y en otras ciudades del mundo, es más que un reclamo por rentas justas, se trata de una defensa de identidad y sentido social. Mientras el mercado inmobiliario siga sin regulación las protestas seguirán creciendo en todos los frentes. Si existiera alguna respuesta a este fenómeno, claramente está fuera del alcance gubernamental, debido a las millonarias ganancias que obtienen, pero la presión para que esto termine ya se encuentra en las calles.

 

Contacto y réplica: [email protected]

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