Texto: Carina Pérez García Fotos: Margarita Martínez (cortesía)
Tras meses de espera para escuchar y ver en vivo a uno de los héroes de la banda sonora de sus vidas, el público oaxaqueño vivió una experiencia que muchos definieron como un oleaje con viento a favor. Sí, tras una ausencia de los escenarios, debido a la pandemia de COVID-19, el cantante zaragozano, Enrique Bunbury, volvió a los escenarios y regresó para triunfar en el Auditorio Guelaguetza.
Los habitantes de su tripulación vitorearon al cantante, quien subió a la Rotonda de la Azucena a las 20:00 horas, para interpretar por primera vez en concierto “Los términos de mi rendición”, de su penúltimo álbum, “Posible”, del que también cantó: “Hombre de acción” y “Cualquiera en su sano juicio”.
Aprovechó la oportunidad para compartir con sus seguidores sus más recientes composiciones, las cuales tuvieron tuvieron una pausa para su promoción, debido al paréntesis para presentaciones en vivo, a consecuencia de la pandemia.
Con un auditorio al 80 por ciento de su aforo, los fans respetaron las medidas sanitarias que los organizadores dispusieron para entrar al concierto. Pasadas las ocho de la noche, la emoción se desbordaba y el público vibraba al unísono para cantar: “El club de los imposibles”, “Que tengas suertecita”, “El extranjero”, “De todo el mundo”, “Cuna de Caín”, “Despierta”, “Más alto que nosotros sólo el cielo”, “La actitud correcta”, “Los habitantes” y “Viento a favor” y “Mar adentro”.
De sus éxitos con Héroes del Silencio cantó: “Deshacer el mundo” y el público enloqueció. También fueron bien recibidas: “N. O. M.” y “El precio que hay que pagar”, de su más reciente álbum, “Curso de levitación intensivo”.
Fue más de hora y media de música y los asistentes al concierto de su gira, celebraron con su ídolo 35 años de trayectoria musical.
Cuando la experiencia estaba a punto de ser inmejorable, regaló “Lady blue” para cerrar la noche y entonces sí, todos cantaron completita la canción.
Para el público valió el salir de casa, ponerse cubrebocas, llevar una prueba negativa de COVID-19 o expediente de vacunación; para Bunbury, este concierto marcó su regreso a un lugar que admira: Oaxaca, ya que pudo disfrutar de la ciudad, de sus opciones veganas, de sus textiles y arte popular.
Para saber
Fue más de hora y media de música y los asistentes al concierto de su gira, celebraron con su ídolo 35 años de trayectoria musical. Cuando la experiencia estaba a punto de ser inmejorable, regaló “Lady blue” para cerrar la noche y entonces sí, todos cantaron completita la canción.
