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TURISMO, AMBULANTES Y FIESTA. Oaxaca muestra su alma: una ciudad que celebra la vida y la muerte

Cráneos adornan el Zócalo.
Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Alexandra Zolorio

Las calles del centro de Oaxaca se transforman durante el Día de Muertos en un estallido de color, música y tradición que contagia a locales y visitantes por igual. Desde temprano, los puestos ambulantes se llenan de flores de cempasúchil, pan de muerto, calaveritas de azúcar y todo tipo de objetos para adornar altares, pero también para complementar los atuendos que los turistas y habitantes lucen en esta festividad.

El público extranjero se deja llevar por la creatividad y se pinta el rostro de calavera, de diablos o de personajes de terror para recorrer las calles del centro. Entre ellos, los más atentos buscan  flores de cempasúchil natural que complementan su “outfit” y se mezclan con la multitud que observa, ríe y se deja envolver por la tradición. No solo los visitantes se suman al espíritu festivo: personas maquilladas salen a las calles a asustar y divertir, interactuando con locales y turistas, recordando que la muerte también se celebra con humor y alegría.

El zócalo y las principales calles del centro lucen engalanadas con cráneos coloridos, fachadas decoradas y figuras conmemorativas monumentales que honran la memoria de los difuntos. Cada rincón es un espectáculo visual donde tradición, arte y creatividad se encuentran. Mientras tanto, niños y jóvenes aprovechan la ocasión para pedir su calaverita, ingeniosos en sus ocurrencias para ganarse unos pesos o dulces.

Los restaurantes del centro lucen llenos, con familias y grupos de amigos disfrutando de la gastronomía local; el zócalo y el andador turístico se convierten en puntos de encuentro de varios eventos culturales, desde danzas y música hasta exhibiciones de altares que atraen la mirada de todos.

El aire se impregna de aromas a copal, pan recién horneado y flores, mezclado con risas, música y pasos que avanzan entre disfraces, decoraciones y figuras monumentales. En cada esquina, Oaxaca muestra su alma: una ciudad que celebra la vida y la memoria, que combina solemnidad y alegría, y que convierte la muerte en un motivo para reunirse, compartir y recordar.

En el centro de Oaxaca, el Día de Muertos no es solo una festividad: es un espectáculo de identidad, creatividad y emociones que ilumina la ciudad y deja una huella imborrable en quienes la viven.

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