El caso que sacudió a la capital sigue creciendo entre revelaciones, dudas y dolor. La muerte de Carolina Flores, exreina de belleza de 27 años, no solo estremeció a la opinión pública: ahora, nuevos elementos han vuelto a colocar la historia en el centro de la conversación.
El crimen ocurrió el pasado 15 de abril en un departamento de Polanco, donde servicios de emergencia localizaron a la joven sin vida, con una herida de bala en la cabeza. Desde entonces, la investigación por homicidio doloso apunta a una figura clave: su suegra, Érika “N”, quien permanece prófuga.
La reconstrucción inicial de los hechos, difundida por el periodista Carlos Jiménez, sugiere una discusión previa entre ambas mujeres. En las imágenes, se observa a Carolina dirigirse a la cocina mientras es seguida por quien sería su agresora; instantes después, se escuchan detonaciones.
Uno de los momentos que más ha impactado es el diálogo posterior al ataque. Según lo reportado, el esposo de la víctima —identificado como Alejandro— habría llegado al lugar y cuestionado a su madre: “¿Qué hiciste?”, a lo que ella respondió: “Nada, me hizo enojar”. La conversación escala cuando él reclama: “Es mi familia”, y la mujer responde: “La familia era mía… tú eras mío. Ella te robó”.
A la par, otra línea de investigación ha generado controversia: el retraso en la denuncia. De acuerdo con versiones oficiales, el esposo notificó a las autoridades hasta el 16 de abril, un día después del crimen, lo que ha abierto sospechas sobre un posible encubrimiento.
Mientras tanto, en redes sociales han comenzado a circular los últimos videos que Carolina compartió en vida. En ellos, aparece junto a su familia, mostrando momentos de aparente estabilidad. En uno de los clips, fechado el 4 de abril, escribió: “¿A esto le tenía tanto miedo? Mi pequeña gran familia”. Días antes, también había expresado su felicidad por la maternidad, pese a los sacrificios personales que implicaba.
Su última publicación, el 11 de abril, hacía referencia a la presentación de Justin Bieber en el festival Coachella, sin imaginar que días después su nombre ocuparía titulares por una tragedia.
La madre de la joven, Reyna Gómez Molina, relató que fue informada de lo ocurrido hasta el día siguiente. Según su testimonio, su yerno le confirmó que la agresora había sido su propia madre. Al cuestionar la demora, él argumentó que estaba grabando videos con instrucciones para el cuidado del bebé en caso de que tuviera que ausentarse.
Hasta ahora, la principal sospechosa sigue sin ser localizada, mientras las autoridades continúan las indagatorias para esclarecer no solo el crimen, sino el posible papel de quienes estuvieron en el entorno inmediato.
