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Consultorio del alma. Cuenta conmigo. La casita

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Inara Farrera Cruz

Durante el mes de diciembre de 2025, tuvieron lugar 8 conciertos de Bad Bunny en el Estadio GNP seguros, dando pie inolvidables noches para sus fans llenas de música, gritos, baile y, algo que nadie se esperaba, enojo por parte de algunos asistentes a dichos conciertos.

Si bien, desde el anuncio de su Tour Mundial “Debí tirar más fotos”, perteneciente a su nuevo álbum, el entusiasmo de sus fans en México no se hizo esperar y estos adquirieron sus entradas desde el mes de mayo.

Parte del show que Bad Bunny trajo a tierras mexicanas, incluía un escenario secundario, conocido como “La casita”, un guiño a sus raíces puertorriqueñas y por supuesto, latinas. Esta casita, se ubicó en la zona general b, cerca de las gradas, donde termina el estadio. Cabe recalcar que este escenario ya estaba presente en sus anteriores paradas y fue anunciado en México junto a la venta de sus boletos días antes de su primer concierto en la CDMX.

La ira de los asistentes

Los comentarios en torno a esta nueva sección no se hicieron esperar, dividiéndose en 2:personas felices ya que, por suerte, un boleto de aproximadamente $1,100 les permitiría ver de cerca a uno de sus artistas favoritos, mientras que el otro lado de la moneda, consistía en aquellas personas molestas que pagaron entradas más costosas, ya que “se trataba de una injusticia”, amenazando incluso con demandar a la promotora organizadora del evento.

Dentro de las personas molestas, destacaron aquellas que comentaron esta injusticia con insultos que hacían referencia al poder adquisitivo. La intención de Bad Bunny ha sido democratizar el espacio, haciendo alcanzables los beneficios de su show a más personas, colocando este escenario de manera estratégica en dicho lugar del estadio.

El sociólogo francés Pierre Bourdieu en su libro “Criterio y bases sociales del gusto” establece que el gusto y el consumo son campos de batalla para las clases sociales, dándoles un poder de distinción, y qué mejor escenario para analizarlo que los conciertos, donde aquellos con mayor poder adquisitivo (quienes se permitieron entradas de hasta $24,000) se marcan como diferenciadores y de dominación simbólica sobre aquellos que no pueden costear dichas entradas, de ahí viene la indignación de que “la casita” se haya colocado en ese lugar.

¿Y el psicoanálisis?

Aquellos que estaban en gradas y general B, lo ven como una “suerte” o beneficio inesperado, pagar menos y ver más rompe con la lógica del privilegio que invade el escenario de los conciertos; mientras que aquellos en zona VIP lo viven como una pérdida porque ahora más personas tienen acceso a la exclusividad a la que está acostumbrados y con ello pierden parte de su jerarquía.

¿Y cómo reaccionan? Los impulsos (que Freud, en su momento llamó pulsión), han dado paso a la consciencia, mostrando el enojo (y el odio que engloba el enojo) hacia aquellos que ahora tienen, lo que se supone, era exclusivo.

 

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/ 951 132 85 34 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Síguenos en Facebook: Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C.-INEIP

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