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El decaimiento del amor; una ilustración de la vida

Pareja en cama, hombre revisando celular
Foto(s): Cortesía
Alejandra López Martínez

Alejandro José Ortiz Sampablo

Hoy, en punto de las ocho de la noche, tenemos nuestra segunda cita en “Una ilustración de la vida”, donde abordaremos “La elección del objeto de amor”. Como he mencionado en otras notas, al explicar la vida erótica de los seres humanos desde los preceptos forjados por el creador del Psicoanálisis, tomamos en cuenta la diferencia sexual.

El inicio, la sexualidad masculina

El primer bloque, que constará de nueve emisiones, las cuales transmitiremos el segundo miércoles de cada mes en el portal de Facebook del Instituto, lo estamos dedicando a la sexualidad masculina. Iniciar con la dinámica amorosa del hombre, fue la manera más conveniente de dar los primeros pasos a “Una ilustración de la vida amorosa”, pues las leyes a las que obedece no son de difícil extracción.

En el INEIP A.C., las y los miembros adoptamos desde su fundación una máxima para conseguir los objetivos que nos trazamos, la constancia. Nos reunimos por las noches a trabajar tópicos clínicos y teóricos; en una de esas reuniones, mi colega, Jesús Antonio, comentó que los seres humanos hemos vivido por largo tiempo un idilio con lo que hemos construido referente al amor. Fue Sigmund Freud, en el estudio de las enfermedades nerviosas, a quien se le develó el conflicto que se desata en el interior del alma por el par de opuestos amor-odio, los cuales son la expresión de una fuerza que se dinamiza en el interior y que ambos forman una amalgama, por lo que obtener la explicación de manera individual, nos dejaría un sinnúmero de imprecisiones.

Dualidad y simultaneidad

Un ejemplo que podemos recoger de lo dicho anteriormente, lo encontramos en nuestra vida cotidiana, donde la persona a quien hemos depositado gran estima nos despierta ambos afectos, eventualmente de manera simultánea. Algunos argüirán que es así, pero que el amor y el odio se da en momentos y situaciones distintas, pues ello depende de las acciones que el otro tiene hacia nosotros; sin embargo, con este razonamiento dejaríamos de lado los cálculos (pensamientos) que el individuo hace respecto a la persona amada, los cuales quedan en resguardo en eso que nombramos como inconsciente.

En el caso del hombre, cuando emprende el camino en pos del objeto de amor, la entidad psíquica encargada del resguardo de otra entidad llamada Yo, permite un cierto relajamiento psíquico en lo que obtiene lo que anhela; una vez que lo consigue, el destino, al parecer de esos estados afectivos que se despiertan, es el decaimiento. La gran dificultad que su contraparte enfrenta (la o el amado) es que entre los afectos que decaen se encuentra el amor, pues este le comienza a significar pérdida, una pérdida en su goce narcisista.

De esto y muchas cosas más conversaremos hoy, en punto de las ocho de la noche, a través de la página Facebook:  Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C. – INEI

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]

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