Pasar al contenido principal
x

Consultorio del alma | Psicoanálisis y formación; sección para la enseñanza

PRINCIPAL 1
Foto(s): Cortesía
Redacción

Alejandro José Ortiz Sampablo

 

Cuando de “problemas de amor” se trata, solicitarle al o a la paciente nos narre la “historia de amor”, es uno de los recursos que es imprescindible aplicar. Por lo general, son asuntos de amor los que llevan a las personas a solicitar atención psicológica o psicoanalítica, ya sea relacionados con la pareja, con las madres o padres.

En el caso que escogí como ejemplo, se daría una situación que nos permitiría como psicoanalista, hacer una ironía, lo que sería colocarle una piedra en el zapato al Yo.

Una estrategia común en mi clínica
Ante el hecho de solicitarle al involucrado que me narre la historia de amor con… ¿su ex? —mote en corto muy usado en nuestro idioma—, ¿examante, expareja, exnovia?, ¿ex relación abierta?... caemos en cuenta de que no hay otro nombre para nombrar a la involucrada, más que su nombre. Al igual que cuando la cuenta de un collar, al salir, deja salir todas las demás, la simple solicitud deja caer los engaños que el Yo realiza en su vida cotidiana.

Como les mencioné anteriormente, casos similares al que escogí como ejemplo es común escucharlos en la atención psicoanalítica. Por fortuna, cuando hacemos la solicitud mencionada, juegan a nuestro favor varios factores, la ingenuidad del Yo, y por paradójico que se lea, el propio estado de alerta en que éste se pone ante dicha solicitud.

En este momento, lamento que la explicación de los procesos psíquicos que acontecen en una sesión psicoanalítica no sea más sencilla de zanjar, pero como se podrán percatar, queridos lectores, no es un asunto que se pueda resolver de un solo tajo.

Ahora, ajustémonos a la situación. Solicitarle al involucrado, “nárreme la historia de amor” —con la ironía aludida— tomará por sorpresa al Yo, pues este, el Yo, querrá ajustar su realidad a lo que dicha solicitud pondrá en cuestionamiento. Me refiero a lo que él ha conceptualizado como amor, y para infortunio del Yo, en el contexto clínico psicoanalítico, no nos atrapamos en los conceptos, siempre apelaremos a los hechos; generalmente solicitamos al paciente que nos narre una anécdota.

Los aprietos del yo
Para dar una idea de los aprietos psíquicos en que el Yo caerá con la solicitud, intentemos resolver las siguientes interrogantes, las cuales usted, querido lector, deberá responderse. ¿Qué lleva a un hombre a proponer una relación abierta —o a aceptarla, en caso de que la mujer la haya propuesto—?, ¿cómo se habrá comportado cuando sostuvo la relación abierta?, ¿fue gentil, patán, seductor?, ¿realizó actos que pudiesen haber llevado a la involucrada a pensar que habría la posibilidad de tener algo más serio? En este punto, me es preciso aludir a otro fragmento de la carta: “[…] A partir de que nos conocimos tuvimos una buena relación, primero de amistad y después sostuvimos una relación sentimental abierta y absolutamente consensuada […]”, ¿absolutamente consensuada?, ¿qué intenta decir el Yo con dicha frase?, pareciera que da por hecho saber del otro, en este caso, lo que la involucrada desea o espera al respecto de la relación. A esta última interrogante le dedicaré un tiempo para elucidarla.

Continuará el próximo sábado…

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 700C6/951 132 8534 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Visítanos en https://www.ineip.com.mx/
[email protected]

FACEBOOK:
https://www.facebook.com/Institutodeestudioseinvestigacionpsicoanaliticaac

INSTAGRAM:
https://www.instagram.com/ineip.psicoanalisis

TWITTER:
https://x.com/IneipPsico

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.