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Consultorio del alma. Cuenta conmigo. Rumbo al día del amor Los celos y sus repercusiones

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Fausta Ibáñez Ríos

Para ojos ajenos, las personas que me padecen se vuelven cómicas, se transforman en detectives de lo absurdo, rastreadores de fragancias inexistentes o intérpretes de silencios que no dicen nada. Otras veces se tornan tan violentas que provocan miedo, todo depende de la situación en la que me hago presente y de la fuerza con que emerjo ante ellos. No soy un invitado que toca a la puerta; soy una marea que sube silenciosa hasta que el agua le llega al cuello al portador.

He sido también motivo de la creación de obras literarias, de teatro y cinematográficas, grandes compositores se han inspirado en mí para escribir canciones. Esto por mi dramática capacidad para nublar el juicio del amante más razonable. Por otro lado, he sido objeto de estudio de la psicología. Los expertos intentan diseccionarme para entender los conflictos que causo en todo tipo de relaciones humanas.

El discreto encanto de los celos

Cuando me presento en pequeñas dosis, puedo alimentar la ilusión de que formo parte del amor que existe dentro de las parejas. Algunas veces me perciben divertido, incluso dulce; sin embargo, cuando los enfermo, causo problemas mayores, los enamorados empiezan a fastidiarse ante mi presencia.

Por el daño psicológico que ocasiono me tienen como causal de divorcio. Cuando le aumentan letras a mi nombre me llaman celotipia. En determinadas situaciones he llegado al extremo de provocar lo irreparable: homicidios osuicidios. Soy el “crimen pasional” de los titulares de la nota roja.

¿Se puede vivir sin celos?

Muchas veces el que me padece me niega, sin embargo, soy más poderoso y por lo tanto más destructivo. Hay quienes pareciera se acostumbraron a vivir conmigo.

No obstante, siempre han tratado de erradicarme, hay quienes han recurrido al medicamento, o a esperar un milagro.  Actualmente las redes sociales están llenas de mensajes que brindan soluciones rápidas, muchas personasrecurren a los libros o a consejos de terapeutas, pero mis raíces son muy profundas, por ello todo lo anterior puede no funcionar.

Escaparse de mí no será tarea fácil, pues siempre ha existido en los humanos una tendencia de querer poseer al otro, les surge el miedo a perderlo, a que se lo puedan arrebatar. Por ello mismo, soy motivo de angustia.

Surjo desde el momento más temprano de la vida, cuando el pequeño establece la relación con su madre, esto les puede parecer una exageración, pero, si no me creen, observen a los niños como manifiestan el temor a la pérdida de su mami: en ese sentido los niños estimulados por los celos pueden protagonizar rabietas y volverse muy agresivos. No me encanta, simplemente es parte de mi naturaleza. Soy un afecto más.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/ 951 132 85 34 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Síguenos en Facebook: Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C.-INEIP

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