Alejandro José Ortiz Sampablo
Cuando nos planteamos acudir a las escuelas públicas en situación de vulnerabilidad para brindar atención psicoanalítica de manera gratuita, sabíamos que tendríamos que dar cauce a las vicisitudes que plantea la gratuidad y el que fuésemos nosotros, los analistas, quienes acudimos a ofrecer el tratamiento.
La creación de la solicitud de atención
Iniciaré por explicar el segundo punto, el cual cae dentro de lo que en el campo psicoanalítico conocemos como demanda de análisis. Es importante mencionar que en nuestro estado no existe aún una cultura del cuidado de la vida anímica, pero esto se debe a que gran parte de la población ignora qué es el Psicoanálisis.
En sentido estricto, eventualmente, a pesar de que la persona vive las expresiones de su vida interna, las desconoce. Así que, quien interprete que somos los psicoanalistas quienes vamos y ofrecemos el Psicoanálisis a los pacientes, evitando de esta manera que realice la demanda de análisis, estaría errado.
Nuestro Modelo de Intervención Social tiene etapas bien definidas: la 1ª, ha sido la divulgación; la 2ª, el primer contacto con quien nos solicita la atención para su escuela; la 3ª, la de convencimiento a la plantilla docente, pues es comprensible que muestren cierto recelo; la 4ª, convencer a madres y padres de familia para que nos permitan implementar el dispositivo clínico “Infancia es destino”; 5ª, el primer contacto con los alumnos —niños o jóvenes según sea el caso—, donde les informamos el motivo de nuestra llegada, realizamos una charla sobre algún tema de interés o una actividad la cual puede ser un juego o relacionada con el arte.
Es en la 6ª etapa donde vemos el primer resultado de las etapas anteriores; en ella quedamos a la espera de la solicitud de la atención psicoanalítica por parte del joven paciente. En muchos casos son ellos mismos quienes la realizan; en otros, son los padres o las y los profesores quienes intervienen para que sean atendidos.
La desconfianza que vencer
Puedo decir que en las etapas tres y cuatro es donde se define el destino de nuestro dispositivo clínico. Quien haya realizado un proyecto del mismo tipo, tendrá la experiencia que es en esos momentos donde hace presencia la desconfianza. Un motivo de esta es que madres, padres y profesores dudan de la constancia que podemos tener, es decir, que abandonemos a sus hijos y alumnos una vez iniciado el tratamiento; otra es respecto de lo que el paciente le contará a un desconocido, esto se debe a que son menores de edad.
Para los padres a quienes su hijo o hija, por algún motivo, es canalizado a un servicio de atención psicológica, pareciera que acepta que su hijo vaya al psicólogo de manera, digamos “natural”. Sin embargo, que a la escuela lleguen unas personas desconocidas —psicoanalistas— a ofrecer un tratamiento desde el alma, el cual consiste en que el paciente hable, para muchos padres resulta desconcertante.
Continuará el próximo lunes…
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 700C6/951 132 8534 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
FACEBOOK: https://www.facebook.com/Institutodeestudioseinvestigacionpsicoanaliticaac
INSTAGRAM: https://www.instagram.com/ineip.psicoanalisis
TWITTER: https://x.com/IneipPsico
