Jesús Antonio Martínez Carrasco
Última de dos partes
Del discurso a la realidad en México
Todavía, hace menos de una década, el discurso en los medios de comunicación nacionales e internacionales, así como la información oficial, esencialmente decían que México era productor, lugar de trasiego y exportador de drogas; sin embargo, todo indica que esto ya no es más así, si es que algún día lo fue.
Lo que vi en el mercado más grande y corazón económico del estado de Oaxaca, únicamente lo había visto en fotos y documentales donde se abordaba la problemática que viven distintos lugares del mundo, principalmente Estados Unidos, y uno en particular llamado el Barrio de Kensington, Florida. Ahí, las personas adictas al fentanilo viven en la calle o llegan al lugar para suministrarse esta droga cuyos efectos hacen parecer a los consumidores zombis, como los personajes de las películas hollywoodescas.
Cuando mi compañera de trabajo me llevó a este lugar de la Central de Abasto, señalaba discretamente, mientras recorríamos la calle, dónde quería que mis ojos apuntaran para que no perdieran detalle de toda la escena que estábamos atravesando. Yo me perturbé al descubrir esta realidad de mi ciudad. No había dimensionado lo grave de la situación que estamos viviendo por las drogas sintéticas y los estragos devastadores que éstas provocan en las familias: todo lo anterior se concatena con que, semanas antes, mi compañera me había hablado de esta situación y cómo le entristecía ver todo esto, ya que, al mismo tiempo, uno de sus familiares pasaba por dicha circunstancia.
Cuestionamientos y respuestas
Después de vivir esta experiencia en la Central de Abasto, varías preguntas asaltaron mi mente: ¿cuál era la sustancia que se inyectaban?, ¿cómo era que la conseguían?, ¿quién las distribuía?, ¿quiénes eran los mayores consumidores de la droga y cuál era el precio que pagaban por ella? Las respuestas empezaron a fluir a medida que hablaba con las personas que vivían de cerca el fenómeno. La mayoría coincidió en que la droga era fentanilo, que había lugares específicos, ya conocidos, donde se podía conseguir; así como que, en general, los consumidores eran hombres jóvenes; algunos, trabajadores del lugar, y otros, en situación de calle; que algunos de ellos se dedicaban a pedir dinero y otros a delinquir para poder obtener la droga, la cual no es muy cara de pagar.
Opioide sintético
El fentanilo es un opioide sintético que se emplea en el ámbito médico como analgésico para tratar el dolor intenso o crónico y está regulado y vigilado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Sin embargo, existe la producción de forma clandestina, donde la fabricación es masiva y a bajo costo; con estos dos factores antes mencionados, esta sociedad endeble, desafortunadamente, se vuelve tierra fértil para la proliferación de este tipo de drogas.
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