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Con nueva vida

Foto(s): Cortesía
Redacción

CIUDAD DE MÉXICO.- La frecuencia con la que se pueden pintar los muros de un espacio es difícil de replicar cuando se trata de sustituir los muebles, parte esencial de cualquier estancia.

 

Una opción que evita comprar otra sala y que permite darle un giro estilístico al mobiliario que ya se tiene es retapizarlo, lo que sirve tanto para piezas en buen estado como para aquellas en malas condiciones.

 

 

Mientras que en el primer caso se cambia la tela con la que está forrado el mobiliario, en el segundo el proceso es más extenso, pues conlleva un trabajo más profundo.

 

 

"Conviene retapizar un mueble en mal estado porque se cambia todo, se amarra el resorte, se sustituyen el hule espuma y la tela, y queda como nuevo", explicó David Acosta, tapicero que colabora con Berkana Shop, tienda de mobiliario que se especializa en el rescate de piezas antiguas.

 

 

En ocasiones se puede aprovechar el retapizado para modificar la estructura del mueble, de acuerdo a las necesidades del cliente, mediante la inclusión de madera, comentó Acosta.

 

 

Una de las ventajas de este proceso es la libertad que ofrece a los usuarios en cuanto a la elección de textura y color, lo que facilita que los muebles se adapten a estilos completamente distintos.

 

 

Esto, debido a que no hay limitantes en cuanto a la tela que se puede usar para tapizar una pieza: se puede cambiar de algodón a poliéster o incluso a piel sin afectarla, aseguró el experto.

 

 

Sin embargo, el textil elegido como nuevo tapiz modifica directamente el costo del proceso, del que sólo se puede obtener un estimado al considerarse factores específicos a cada caso, como el estado del mueble y la cantidad de material necesario.

 

 

Si bien se puede someter cualquier mueble, independientemente de su estado, a una retapización, las piezas antiguas cuentan con una ventaja.

 

 

"La madera puede estar ya vieja y desgastada, pero los muebles están mejor armados que los de ahora. Son de un material bueno que sólo se cambia cuando está apolillado", expuso Acosta.

 

 

"Lo único que se sustituye son los resortes.

 

 

Se cambia la fibra de coco o la crin de caballo, materiales que ya no se encuentran, por hule espuma".

 

 

Una desventaja de la retapización es el tiempo mismo que toma el proceso, que varía en cada caso específico. Según el especialista, una sala compuesta por un sillón individual, uno de dos plazas y otro de tres tomaría alrededor de 15 días hábiles, mientras que seis sillas de un comedor, a las que se modifiquen el respaldo y el asiento, requeriría solamente cuatro días.

 

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