Por Dina Ramírez Gutiérrez
En mi época de estudiante de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de Mexico, me uní a un grupo de compañeras para realizar algunos encuentros y un congreso académico, donde descubrí mis habilidades de organización y gestión.
Semanas atrás hubo un giro en mi formación como psicoanalista, que dio frutos casi de manera inmediata en dos proyectos, pues comencé a poner dichas cualidades al servicio de los dispositivos clínicos sociales que el Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica (INEIP A.C.) ofrece a nuestra comunidad oaxaqueña.
Uno de estos proyectos cobra mayor significado, pues estamos por instalar el tercer consultorio comunitario en la ciudad de Oaxaca, en la Agencia de Pueblo Nuevo. Este es uno de los Dispositivos Clínico-Sociales con el que pretendemos las y los psicoanalistas del INEIP fortalecer el tejido social y la salud mental de la población.
Recuerdo la tarde del 30 de enero, que junto con mi colega Jesús Martínez, que es el encargado del departamento de Psicoanálisis, Política y Ciudadanía, nos entrevistamos con la gentil Agenta, Marbella Cruz Sánchez, quien nos recibió con gran entusiasmo pues tiene un compromiso fuerte con su comunidad. El cinco de marzo nos entregó simbólicamente el espacio donde será el consultorio, y estamos a unos días de firmar el convenio marco.
Este espacio representa el primer paso para consolidar un proyecto estratégico de atención a la población de las 19 colonias de Pueblo Nuevo y zonas aledañas. Este consultorio se distinguirá por una orientación psicoanalítica, donde se brindará una escucha profesional que permita a los habitantes de Pueblo Nuevo abordar los malestares contemporáneos que los aquejan. Aunado a ello, realizaremos actividades comocharlas y talleres para las instituciones educativas y población en general.
Con esta iniciativa, la Agencia de Pueblo Nuevo se coloca a la vanguardia en la gestión comunitaria, y se suma a las agencias de Dolores y San Juan Chapultepec que forman parte de la Red en Pro del Cuidado de la Vida Psíquica, confirmando así que la salud mental es un derecho humano fundamental y una pieza clave para la armonía social.
