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Iglesia. Vivamos en familia como la Sagrada Familia

Una ilustración de la Sagrada Familia, con Jesús, María y José, que sirve como ejemplo de la unión y el amor familiar.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Silvia del Valle

En nuestros días el concepto de familia se ha deteriorado mucho ya que la sociedad y los medios de comunicación nos quieren imponer modelos que no son familia pero que responden a sus intereses para manipularnos y vendernos lo que ellos quieren. 

Pero se nos olvida que tenemos un modelo a seguir que es el mejor de todos y es la Sagrada Familia de Nazareth, conformada por Jesús, María y José. 

Se que no es fácil seguir su ejemplo porque rompe muchos paradigmas que en la actualidad están de moda, pero si ponemos empeño y nos esforzamos, lograremos parecernos como familia a ellos, por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo:

PRIMERO. Conoce a la Sagrada Familia

Para tener un modelo primero debemos conocerlo. Si sabemos cómo se comportaba cada uno de los miembros de la Sagrada Familia podremos amoldarnos a ella. 

La mejor forma de conocerlos es leer los Evangelios ya que son visiones distintas que nos pueden ayudar a identificarnos con algún aspecto en específico de la Sagrada Familia. 

La Virgen María debe ser modelo para las mamás y debemos buscar imitar sus virtudes, San José debe ser modelo para los papás y Jesús debe ser modelo para los hijos. 

Es bueno que busquemos recursos para que nuestros hijos los conozcan y se enamoren de ellos y quieran imitarlos, siempre de acuerdo a su edad. 

SEGUNDO. Cultiven el amor y el respeto mutuo

La Sagrada Familia se caracteriza por el cariño sincero y el respeto profundo. Para muestra está la actitud de José cuando se entera de que María espera un hijo. En lugar de repudiarla, piensa dejarla en secreto, a pesar de que la culpa y la crítica pública recaería sobre él, esto denota un profundo amor y respeto por ella. 

Él no le reclamó, no la confrontó, no le pidió explicaciones, solo se puso en oración y escuchó la voz de Dios que le dijo qué hacer con ella. 

Si nosotros usamos palabras amables y evitamos reproches innecesarios estamos educando a nuestros hijos para que escuchen primero antes de juzgar, que eviten prejuicios y escuchen razones y todo esto junto traerá paz a nuestra familia. 

Y si queremos dar un paso más, es necesario valorar los esfuerzos de cada uno de los miembros de la familia y expresar nuestro reconocimiento por ellos para que el ambiente sea de confianza y agradecimiento, que también trae paz familiar. 

TERCERO. Fomenten la fe y la vida espiritual

La Sagrada Familia se sostenía con la fe en Dios y para muestra tenemos a la Virgen María que recibe el saludo del Ángel para decirle que sería la madre de Dios, o cuando a San José, en sueños, Dios le dice que el hijo de María es Hijo de Dios y él en fe cree y lo acoge. 

Si enseñamos a nuestros hijos a hacer oración a diario, a leer la Biblia, aunque sea un versículo a Diario o agradecer por todo lo que Dios nos ha regalado al finalizar cada día, les estamos enseñando que en nuestra vida familiar la fe y la vida espiritual tienen un lugar primordial. 

Si nuestros hijos están pequeños debemos enseñarles con material didáctico y rutinas; y si ya están más grandes, podemos propiciar espacios de oración y lectura de la Biblia en familia. 

CUARTO. Practiquen la humildad y el servicio

La Sagrada familia vivía con sencillez y con gran humildad a pesar de que María y José sabían quién era el pequeño niño que dependía de ellos. 

Jesús nació en un humilde pesebre entre paja y animales que le daban calor, vivieron en una sencilla casa en Nazareth y San José siempre fue sumiso a la Voluntad de Dios, a pesar de que el mundo le decía algo distinto. 

Vivir con sencillez y humildad implica vivir con austeridad y sujetos a la Voluntad de Dios, para ello es necesario conocer lo que Dios quiere para nosotros como familia y para cada uno de sus miembros. 

La humildad nos ayuda a andar en verdad y buscar poner nuestros talentos al servicio de los demás, empezando por nuestra familia para buscar el bien de todos. Podemos empezar asignándole a cada uno de los miembros de la familia un pequeño servicio a diario, ofreciéndolo a Dios como una oración; puede ser ayudar a cocinar, ordenar su cuarto o la sala, acompañar a mamá o papá a algún mandado, etc. 

Otra forma de educar a nuestros hijos en la humildad es evitar el orgullo o la necesidad de “ganar discusiones” o “tener siempre la razón” pasando por encima de la paz familiar; mejor hay que reconocer nuestros errores y pedir perdón fácilmente para que nuestros hijos aprendan este estilo de vida basado en la humildad y la sencillez de corazón. 

QUINTO. Afronten los desafíos y situaciones complicadas con paciencia y esperanza

La Sagrada Familia no estuvo exenta de problemas, situaciones complicadas o desagradables, pero siempre las afrontaron de la mano de Dios, confiando totalmente en Él y buscando que la serenidad les permitiera tener esperanza. 

Nosotros, en nuestra familia, podemos enseñarles a nuestros hijos a no reaccionar impulsivamente ante los problemas, buscando soluciones en lugar de buscar culpas y manteniendo siempre la esperanza incluso en tiempos difíciles. 

Es necesario que recordemos que a nuestros hijos les educamos más con el ejemplo que con las palabras, así que busquemos imitar a la Sagrada Familia en todos los aspectos de nuestra vida familiar.

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