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El otro rostro de la felicidad

Caricatura del artista Mario Robles que ilustra el concepto del 'otro rostro de la felicidad', representando la dualidad de las emociones humanas.
Foto(s): Cortesía
Redacción

“Los escritores somos como unos mendigos

 que intentamos enseñar a otros mendigos

donde hemos encontrado pan”

D.T. Niles

 

En esta ocasión quiero compartirles, de manera muy sucinta, el contenido de un extraordinario libro llamado “La Segunda Montaña” de la autoría del Dr. David Brooks. Pongamos un contexto breve: Hace años desarrolle una Metáfora que denomine La Montaña de la Vida, en donde considero que “…La vida es como subir a una gran montaña. Ahí en la cima, en la cumbre se encuentra el éxito total, la realización absoluta. Creo que todos los humanos anhelamos subir a esa gran montaña, pero desafortunadamente solo unos cuantos se atreven a iniciar el ascenso, pocos a continuarlo y algunos solitarios logran el sueño tan anhelado. Allá en el valle se encuentra la mediocridad, aquellos que no aspiran o no aspiraron a subir a la montaña, estarán ahí abajo amontonados, dándose de codazos, luchando por sobrevivir. Para subir a tan anhelada montaña, requerimos de apoyos o herramientas para facilitar el ascenso. Esas herramientas son precisamente los Valores Universales. Estar en la cima es alcanzar la plenitud existencial, la trascendencia…”

Y ahora me encuentro con esta propuesta del David Brooks, donde él nos demuestra que alcanzar esta montaña del éxito, no es todo, porque cuando llegamos a la cima, nos damos cuenta que existe otra montaña más alta, mas escarpada, más distante, es la segunda montaña, la de la espiritualidad. Al describir esta 2a montaña, el autor aborda temas de lo más interesante, que tienen relación directa con el mundo de la espiritualidad y uno de ellos del cual haremos énfasis el día de hoy, es el tema de la Felicidad.

Señala Brooks: “Solemos decir que una buena vida es una vida feliz. Vivimos en búsqueda de la felicidad. Con la felicidad en todas sus formas, nos sentimos bien, eufóricos, animados. Pero la Felicidad puede significar muchas cosas. Por eso es importante dejar clara la diferencia entre felicidad y alegría. La felicidad nos llega por momentos, cuando avanzamos hacia nuestras metas, cuando las cosas nos salen como queremos. Suele tener que ver con algún éxito, con alguna habilidad nueva o con algún placer sensual intenso. La Alegría suele tener que ver con el trascender del yo, es el momento que se disuelve la barrera de piel que hay entre otras personas o ente y tú y sientes que estas fusionado. En la alegría solemos olvidarnos de nosotros mismos. La Felicidad es a lo que aspiramos en la primera montaña. La alegría es una consecuencia de vivir la segunda montaña. La alegría nos agrada, pero la alegría nos transforma. Cuando vivimos la alegría solemos sentir que hemos vislumbrado un nivel de realidad más hondo y más auténtico. Mi idea central es que la alegría es buena, pero la alegría es mejor…”.

Esta percepción de la Felicidad, pone en entredicho muchos de los conceptos, donde la privilegiamos, cuando de manera muy inteligente y profunda nos demuestra Brooks que la búsqueda de la felicidad es pasajera y el encontrarse con la Alegría nos traslada al mundo de la trascendencia, de la permanencia, de tener resultados profundos a largo plazo y ello se demuestra cuando nos dice que hay formas de alegría. Por ejemplo, nos señala la existencia de la alegría física, como es el hecho romper un record olímpico o cultivar la tierra. Describe la alegría emocional como cuando nace un hijo, o vivimos momentos gratificantes con los amigos y de ello se derivan consecuencias muy positivas o transformadoras. Percibimos la Alegría cuando se escribe un libro donde ponemos todas nuestras expectativas y sueños de aportar. Estas percepciones de la alegría son realmente intimas, pero muy poderosas. Evidentemente que la alegría emocional se obtiene con una pareja sensacional o disfrutar de un matrimonio bien avenido y longevo. Mas adelante nos puntualiza la existencia de la alegría espiritual que tiene matices místicos.

La Alegría moral, es un nivel más elevado, porque el vivir con valores todos los días tiene como resultado la confianza, una de las sensaciones más alegres que podamos concebir. Desprendo que la Felicidad se percibe cuando se satisface algo sensual, material o gratificante momentáneamente. Entiendo que la Alegría moral aparece cuando ese sentimiento tan grato se expresa a mediano o a largo plazo y está orientado en el bien de los demás.

 

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