Alejandro José Ortiz Sampablo / La elección
Una percepción que creí había cambiado en el transcurso de mi vida, es la del tiempo. Recuerdo que de niño, en ocasiones, al llegar la hora de ir a la cama, para dormir jugaba a cerrar los ojos y pasados unos minutos los abría con la ilusión que hubiese transcurrido la noche y que el nuevo día había llegado. Era muy pequeño; supongo que tal anhelo provenía de dos situaciones: una, que cuando caía en el sueño, el tiempo se me hacía tan corto que me dejaba esa impresión, que solo cerraba los ojos y ya tenía que levantarme para ir a la escuela; la segunda, que la oscuridad de la noche era la señal que la diversión del día llegaba a su fin, pues mi madre nos enviaba a dormir apenas cruzaban las ocho de la noche.
El tiempo, como el agua entre los dedos
Hoy, como en aquellas noches, me acontece lo mismo. Tengo la impresión de que el tiempo transcurre en un abrir y cerrar de ojos. Está por cumplirse el plazo pactado para nuestra segunda cita, donde en el marco de “Una ilustración para la vida amorosa” charlaremos sobre cómo el hombre elige a su objeto de amor. Durante un mes, las y los analistas del INEIP A.C., hemos entablado charlas sobre el tema, y este segundo miércoles de octubre, la plática será de manera virtual.
El hombre, el amor y la sexualidad
Hablar sobre la sexualidad del hombre no se torna complejo si dejamos caer ciertos velos que muchas veces oscurecen la visión de quien la observa; la moral por un lado y los afectos que el hombre despierta, precisamente por el ejercicio de ella, o es el amor o el odio. Sin embargo, ambos afectos producen engaños a la entidad psíquica llamada Yo.
El hombre, en el ejercicio de su sexualidad, la cual está anudada con su vida amorosa, se comporta como el niño que cierra los ojos, esperando que amanezca de manera repentina para iniciar una nueva aventura y que a la vez desea no llegue la noche para continuar en el juego y la diversión. Por regla general, el hombre dice amar cuando no se ve perturbado su placer y diversión; dicho de otra manera, ama mientras no se perturbe su zona de confort. ¿No me creen?; es sencillo de comprobarlo, solo que abrir dicha ventana puede dejar desahuciado a quien vive con el ideal que el amor lo puede todo, pues en el caso del amor del hombre, este es un imposible.
Hombres y mujeres me podrán hacer el siguiente reproche, o dirán que me equivoco, pues dicho afecto se siente y se vive intensamente; incluso hay quien dice sentir la muerte si se vive herido en él. Como afecto, no podemos dudar de su existencia, pues las expresiones en el organismo son variadas; al igual, cuando el hombre se encuentra en dicha intensidad afectiva, su comportamiento cambia, se vuelve gentil, tierno, atento, renuncia a su confort, entre otras más bondades. ¿Por cuánto tiempo?, ¿qué lo lleva a que la caducidad de dicho estado sea breve?; tales respuestas las obtenemos en la elucidación de la dinámica anímica del hombre, en la manera que realiza la elección de su objeto de amor.
INVITACIÓN
Si deseas contar con mayores posibilidades en lo que respecta al amor, no puedes perderte la oportunidad de conocer a profundidad la vida erótica del hombre y cómo la mujer se engarza con ella. ¡Recuerda, el miércoles 13 de octubre tienes una cita!
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
