Por Alejandro José Ortiz Sampablo
En el contexto de los Centros de Convivencia Familiar Supervisada (CECOFAM), donde el conflicto suele ser una irrupción violenta en la psique del niño y la niña, es vital la distinción entre ser extranjeros o invasores respecto del mundo infantil. Los adultos irrumpen con sus leyes, sus juicios y sus gritos en un mundo donde el niño está tratando de "dibujarse", de construirse a sí mismo.
Los niños son hablados por otros
En la vida cotidiana la niña o el niño, son interpretados y hablados por otros, sin embargo, en el entorno judicial del CECOFAM, esto se observa como si le colocáramos una lupa al fenómeno psíquico. Estos otros tienen rostros definidos (abogados, peritos, madres, padres enojados), y en muchos casos las y los pequeños rara vez son escuchados. Por otro lado, en el conflicto judicial, el "Yo" del niño está bajo un ataque constante de severidad (exigencias de lealtad, juicios, culpas).
"La infancia no es un territorio que nos pertenece por el hecho de haber estado ahí; es un mundo ajeno que invadimos cada vez que dejamos de escuchar”.
A quienes viven de cerca lo que acontece en los Centros de Convivencia Familiar Supervisada (CECOFAM), no les resultan ajenas la intensidad y algidez que alcanzan las disputas entre los y las involucradas en la desintegración de las familias. He de suponer que escuchan una diversidad de lo que en mi campo de investigación llamamos psique, así son testigos de cómo cada una de las y los involucrados son dueños de su realidad particular.
Cuando la teoría colisiona con la realidad
No abundaré en las posibilidades de quienes posean o no la sensatez, sino en el fenómeno que nos ocupa, y espero que en el tiempo que duré la conferencia adquiramos el conocimiento necesario para plantearnos que existe la posibilidad de sanar esos primeros años de las y los niños, que el destino no es una condena, es más bien un texto que se puede volver a leer y editar, si hay alguien que se permita escuchar de verdad. Pero en esto último es cuando la teoría colisiona con la realidad.
Para explicar la última frase, nosotros recurrimos a la explicación Freudiana que habla sobre la descomposición de la personalidad psíquica. Posiblemente algunos y algunas de ustedes han escuchado: del ello, yo y superyó. Podríamos arbitrariamente decir, que estas tres entidades —como las llamó Sigmund Freud— componen o forman a la personalidad psíquica; el creador de esta teoría de la psique prefirió utilizar el concepto de descomposición en el sentido matemático. Aquí sólo me ocuparé del Yo, quien es al que reciben diariamente en el CECOFAM.
Las conveniencias del Yo
El yo tiene funciones, las cuales por lo general están al servicio de mantener su hegemonía, de conservar su realidad. Esta se ha conformado y reforzado desde la infancia, sostenida principalmente por las necesidades y tendencias propias del yo —narcisismo—, que llamaremos primarias, las cuales en el conflicto emergen con fuerza, pues este es un terreno fértil para ello.
Por lo anterior, madre y padre difícilmente prestarán oídos, ya no digamos a conferencias como las presentadas en estas jornadas, sino al mundo infantil de sus hijos. Esto es importante tenerlo en cuenta, ya que el valor que pueden alcanzar este tipo de reuniones, que muy bien han llamado académicas, no radica solamente en insistir que padres y madres presten oídos, aun en el conflicto, sino que cobrarán más valía en la prevención. Lograr esta vacuna requerirá que la dosis sea constante, porque sólo así, devolveremos a nuestras niñas y niños la soberanía de su mundo infantil.
Continuará el sábado…
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*Esta es la tercera de cuatro partes de la columna CONSULTORIO DEL ALMA. CUENTA CONMIGO.
