Alejandro José Ortiz Sampablo
Unos pocos días antes de que emprendiera un anhelado viaje hacia otro país, mi colega Fausta, me preguntó por un practicante del psicoanálisis con quien nos habíamos reunido varios años atrás. Y decidí revivir una nota que escribí en aquella ocasión.
Esa persona sostenía que Sigmund Freud había sido superado por otros psicoanalistas, en específico uno, Jacques Lacan. Entonces le pregunté:
-¿Cómo?, ¿en qué? - a lo que respondió:
- Freud no curó a ninguno de sus pacientes.
Le comenté que su aseveración no sólo carecía de sustento lógico, pues lo primero que dejaba entrever era su omnipotencia de pensamiento, pues lo que decía, lo afirmaba con tal convicción que parecía que él hubiese estado presente en la vida clínica de Freud.
Grave error
Al cuestionarle lo anterior respondió con una pregunta:
-¿A poco Freud curó a Dora?
Tal respuesta me permitió corroborar un supuesto que he tenido sobre aquellos que al igual que él declaran expresiones similares, en la convicción de que su premisa tiene el estatuto de verdad. Le dije que había otro error, el cual se encontraba en su lectura.
En la bibliografía científica reunida en la Edición de Amorrortu Editores se encuentran los cinco casos más conocidos del creador de la teoría psicoanalítica. Por regla general
Sigmund Freud se caracterizaba por su prudencia y meticulosidad, cualidades indispensables para quien se dedique al ámbito científico. Algunos que se dedican a la práctica psicoanalítica, hacen bien en nombrarse practicantes de él y no psicoanalistas.
El psicoanálisis tiene dos vertientes, la científica y la terapéutica, las cuales por cualidades de ambas no es recomendable ejecutar simultáneamente, ya que el psicoanalista debe estar libre de expectativas al momento de atender pacientes. Cuando recibimos a un nuevo paciente, no pretendemos corroborar con él nuestros supuestos teóricos, sino que nos representa una vida psíquica más a investigar, un conflicto psíquico a explicar y resolver.
Nos comportamos al igual que Freud, evitamos aplicar un saber cómo verdad.
El caso Dora y su enseñanza
En la réplica “¿A poco Freud curo a Dora?” este practicante alude al historial clínico escrito en 1901, publicado cuatro años después bajo el título Fragmento de análisis de un caso de histeria. Yo identifico que el citado practicante comete un error en su lectura de este caso.
En las palabras preliminares, Freud expone las dificultades que implica la publicación de sus historiales clínicos y explica en detalle como las venció, pues ellas no sólo fueron de orden técnico, en parte se debieron a las circunstancias del paciente, y de la propia época. Este caso además de lo que aporta en lo referente a la dinámica del aparato anímico, Freud lo toma para mostrar “cómo la interpretación de los sueños se entreteje en el historial de un tratamiento y cómo con su ayuda pueden llenarse las amnesias y esclarecer los síntomas”.
En la narración del tiempo que duró el tratamiento, (poco menos de tres meses), Freud nos entrega el método de investigación psicoanalítica aplicado a un caso de histeria y lo que se puede lograr con él.
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte
escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
