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¡Con la cola entre las patas!

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Jesús Antonio Martínez Carrasco

En la nota anterior quedó pendiente dar cuenta de las expresiones que el fenómeno psíquico de la cobardía alcanza en la vida cotidiana. En esta observamos cómo el Yo echa andar el mecanismo de la denegación para no mirarse cobarde en aquellos actos donde él omite, olvida yniega, hasta manifestarse como canalla. Usted amable lector podrá deducir que estas expresiones son más comunes en nuestro género, el hombre.

Pusilánime hacia una demanda de amor

Dentro del INEIP A.C., las y los psicoanalistas que lo conformamos sostenemos el dispositivo clínico-social “Infancia es Destino” donde atendemos a estudiantes deescuelas públicas en situación de vulnerabilidad de manera gratuita.

Hace tiempo, cuando recién me incorporé a este proyecto, escuché a una joven paciente que llegó angustiada a una de sus sesiones, porque no sabía si su padre pasaría por ella el fin de semana. Ella mencionó que no es la primera vez que su padre no llega. Me narró que él se excusaporque en ocasiones no tiene dinero suficiente, por otro lado, su madre le prohíbe que pase por ella si estáborracho. Mi joven paciente expresa: “mi padre me diceque, en muchas ocasiones, si mi mamá no le hubiera prohibido pasar borracho por mi, él habría llegado”.

Vileza y mezquindad, un rostro de la cobardía

En el pueblo donde vivo, desde hace un par de años, conocí al señor y a la señora R, de profesión albañil y ama de casa respectivamente, casados ya por muchos años y con dos hijas mayores de edad. Un inicio de semana,mientras salía a caminar, me tocó presenciar una discusión de la pareja. No pude evitar escuchar que él le decía: que no era su obligación darle dinero y que la casa y todo lo que se poseía era de él, incluso la misma ropa que ella llevaba puesta. Fue tanto mi enojo que detuve mi andar, sin importar verme descubierto.  Él me saludó, tomó su bicicleta y se fue.

Timoratos ante el reto

La siguiente anécdota tuvo lugar en mi entorno cercano. Una familiar política, un buen día me llamó por teléfono, evidentemente entusiasmada, pues deseaba presentarme a su pareja, con quien estaba por cumplir un año de noviazgo. Un domingo se presentaron los enamorados a la puerta de la casa, ella muy emocionada y alegre me entregó una invitación, pues festejarían dicho aniversario con una celebración simbólica de boda. Ella le pidió a su novio que también me invitara, a lo que él respondió, que ella era la del lazo familiar, para luego colocarse detrás de ella; muy al estilo de un pequeño que se esconde detrás de la falda de su madre ante un extraño.

Ejemplos abundan, pero no puedo dejar de compartirles uno que hace años me dejó perplejo. Un compañero de trabajo recibió una oferta, que a mis ojos era difícil de rechazar. Una corporación internacional le ofreció un trabajo que significaría una sensible mejora de su economía y vida social. La oferta incluía alojamiento, vehículo y un salario tres veces mayor al que percibía. Mientras se debatía entre irse o quedarse, sopesando los pros y los contras, vi como incrementaba su angustia al grado de enfermarse. Al recuperar la salud, decidió continuar con la misma rutina, pues pensó en qué haría si eso le hubiera sucedido en aquel país extraño. Así que se decidió por continuar con su vida de profesor, con sus “clasesitas” como él mismo las llama.

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