Reino Unido.- El estudio fase tres de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca fue pausado debido a que uno de los participantes en Reino Unido presentó una reacción adversa; la mielitis transversa, según indicó el diario The New York Times.
De acuerdo a la información del diario estadounidense, el voluntario presentó mielitis transversa, una inflamación de ambos lados de una sección de la médula espinal. Este trastorno puede dañar el material aislante que cubre las fibras de las células nerviosas e interrumpe los mensajes que los nervios de la médula espinal envían a todo el cuerpo.
La mielitis transversa puede aparecer por distintas causas, incluso infecciones y trastornos del sistema inmunitario que atacan los tejidos del cuerpo. También puede ser ocasionada por otros trastornos de la mielina como la esclerosis múltiple. Otras afecciones, como un accidente cerebrovascular de la médula espinal, a menudo se confunden con la mielitis transversa, y estas afecciones requieren otros enfoques de tratamiento.
Los ensayos de AstraZeneca y la Universidad de Oxford fueron pausados para investigar si este padecimiento está relacionado con la aplicación de su vacuna o se trató de una coincidencia.
Hasta el momento AstraZeneca no ha informado de primera fuente cuál es la causa exacta por la que se han pausado los estudios.
¿El ensayo está en riesgo?
Al respecto Matt Hancock, ministro de sanidad de Reino Unido dijo que la interrupción de los ensayos no representan un revés para la vacuna que se considera hasta ahora la más avanzada que se desarrolla en el mundo, pero sí representa un desafío aunque no es la la primera vez que esto le ha pasado a la vacuna de Oxford y es un proceso normal en los ensayos clínicos.
La candidata a vacuna había dado resultados positivos en los ensayos iniciales y ahora está en fase III, la última antes de obtener todos los permisos tras demostrar la seguridad y la eficacia, para lo que se estaba probando con miles de personas en Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y Sudáfrica.
Deborah Fuller, una investigadora de la Universidad de Washington que está trabajando en otra vacuna contra el COVID-19 y que aún no ha comenzado a ser probada en personas, dijo Es probable que la enfermedad no explicada haya sido lo suficientemente grave como para requerir hospitalización y no un efecto secundario leve como fiebre o dolor muscular.
“Esto no es algo de lo que haya que alarmarse”, dijo Fuller. En cambio, agregó, es tranquilizador que la compañía esté haciendo una pausa en el estudio para averiguar lo que está sucediendo y monitoreando cuidadosamente la salud de los participantes del estudio.
El doctor Ashish Jha, de la Universidad de Brown, tuiteó que el significado de la pausa no estaba claro, pero expresó que él seguía siendo “optimista” en cuanto a que se encontraría una vacuna eficaz en los próximos meses.
“Pero el optimismo no es una prueba”, escribió, antes de añadir: “Dejemos que la ciencia dirija este proceso”.
Angela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Columbia en Nueva York, tuiteó que la enfermedad puede no estar relacionada con la vacuna, “pero la parte importante es que por eso hacemos pruebas antes de lanzar una vacuna a la población en general”.
La vacuna de AstraZeneca se fabricaría entre México y Argentina para dar acceso al mercado lantinoamericano, tras un acuerdo firmado entre la farmacéutica y la fundación del empresario mexicano Carlos Slim.
Existen al menos cien vacunas en investigación pero son al menos seis las que tienen potencial de funcionamiento en corto plazo, entre ellas se encuentran dos chinas, dos estadounidenses. Hasta el momento el virus ha infectado a más de 27.6 millones de personas en el mundo y ha causado la muerte de 898 mil personas.
