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Frases que decían a los niños para dejar de llorar y no funcionaban

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Foto(s): Cortesía
Israel García Reyes

Israel García Reyes

La educación de padres a hijos e hijas ha evolucionado de acuerdo con el entorno y la época histórica; sin embargo, aún hay mucho que aprender en este tema, pues como adultos podemos marcar el destino de nuestros pequeños al hacer una elección equivocada de nuestras palabras y nuestros actos.   

Es importante recordar que la confianza y autoestima de los menores se desarrolla en los primeros años de vida, por lo que de acuerdo a distintos estudios, a los cinco años ya han adquirido una visión positiva o negativa de sí mismos, lo que podría perjudicar sus relaciones en la adultez.

Lo cierto es que la educación que se ofrece actualmente ha cambiado bastante de la que pudimos recibir, pues muchos probablemente tuvimos estrictas normas y tal vez repetimos patrones de conducta nocivos.

Quién no recuerda frases típicas que padres y madres decían a los menores como las siguientes: 

1. ¡No llores! ¡Cállate! Si la frase era acompañada de una chancla, la cosa era seria.

2. Llorar es de niñas. Esta frase es bastante sexista y esperamos que no sea usada de ninguna forma.

3. ¡Solo los bebés lloran! Una frase más para el olvido y que además, nunca funcionaba porque el pequeño seguía llorando.

4. Si sigues llorando te voy a dar para que llores con motivo. Si la cumplían resultaba terrible.

5. No exageres. Son sólo dos palabras, pero restaban valor a los sentimientos de los menores.  

6. Si lloras, aléjate de mi vista. Esta oración sólo fomentaba el desapego y la falta de confianza.

Los expertos recomiendan que en momentos como ese se debe expresar interés y la genuina intención de saber por qué el niño o niña están llorando. Si hace un berrinche combátelo con distractores felices. Llama su atención con otra cosa. Acércate a él aún más. Abrázalo y hazle saber que lo quieres en verdad.

Cabe recordar que según el artículo Prolegómenos para una fenomenología del llanto, de Bernardo García González, "el llanto es, antes que el brotar de las lágrimas, antes que los sentimientos que lo desencadenan, antes que su parentesco con la risa, antes que una derivación de las teorías de la expresión, antes, en fin, que cualquier asociación teórica por evidente que sea, una vivencia singular de los seres humanos" y por ello no debe reprimirse. Es la mejor forma de crear empatía y comunicarse con un niño o niña.

FOTO: 20Minutos

 

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