Israel García Reyes
Investigadores de la Universidad de Cambridge han descubierto una proteína en el cerebro de ratones que puede actuar como biomarcador de recuerdos ‘maleables’, esto es, que pueden borrarse, particularmente los dolorosos.
Se sabe que existen dos tipos de recuerdos: los basados en hechos y los que responden a emociones, por lo que la esperanza de esta prueba era encontrar una manera de alterar los del segundo tipo para encontrar la proteína que pudiera, en cierto sentido, maniobrarlos o borrarlos.
Investigaciones también encontraron que los animales podían olvidar un trauma aprendido después de ser tratados con un betabloqueante llamado propranolol, de acuerdo a estudios previos.
Lo que distingue a estos recuerdos inolvidables, al parecer, fue la presencia de la llamada proteína del vástago, “que sirve como andamio para los receptores que determinan la fuerza de las conexiones entre las neuronas, determina si los recuerdos se pueden modificar”, detalla la doctora Amy Milton, según un comunicado de prensa publicado por el Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología.
Por último, entrenaron ratones con dispositivos que efectúan ruido y les brindan impulsos eléctricos controlados para provocar un recuerdo de miedo, por lo que cada vez que las criaturas lo escuchaban reaccionaban negativamente.
El descubrimiento, publicado en la web de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (o AAAS, según su sigla en inglés), indica que la proteína en cuestión actúa como ‘biomarcador’ determinando si un recuerdo es maleable, lo que potencialmente determina qué recuerdos se pueden alterar y con cuáles tendríamos que lidiar de por vida.
“Todavía no sabemos si esto está directamente involucrado en la degradación de la memoria o si es un subproducto de una reacción más profunda. Pero lo que sí hace es darnos una entrada, una llave a una de las primeras puertas para comprender la bioquímica de la memoria”, indicó la doctora.
Subrayaron que por ahora se trata de una prueba en animales y, si bien los cerebros humanos en el caso de los mamíferos, son similares, los de las personas están dotados de una complejidad mayor y diferente.
“Esperamos que con el tiempo seamos capaces de identificar los factores que hacen que los recuerdos sean modificables en los animales y traducirlos a los pacientes humanos”, para la atención de traumas y otros trastornos, explicó.
Sin embargo, señalan que un escenario más probable de la aplicación de este descubrimiento sería el alivio de las presiones inconscientes que resultan de los recuerdos traumáticos en las personas.
FOTO: UNAM
