Tras la confirmación del deceso de Leobardo Aispuro Soto, conocido también como “El Gordo Peruci”, en un atentado ocurrido durante la noche del lunes 09 de diciembre al sur de Culiacán, miles de personas se preguntan sobre la identidad de esta personalidad y si tenía vínculos con el crimen organizado. A continuación, te explicamos de quién se trata.
Los hechos
De acuerdo con el reporte del titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, el ataque ocurrió en la calle Coronel Calixto Peña de la colonia 21 de Marzo, cuando “El Gordo Peruci” caminaba junto a su esposa, la cual también fue atacada. Posteriormente, sujetos hasta ahora desconocidos procedieron a disparar en contra de ambas personas.
El influencer perdió la vida en el lugar y, con este hecho, se suma a otros creadores de contenido que han sido ultimados durante la ola de violencia en el norte del país.
¿Quién era El Gordo Peruci?
Leobardo Aispuro Soto subía a través de sus redes sociales videos de bromas con sus amigos. Sin embargo, también se dedicaba a la caridad y a pagar las deudas de sus suscriptores en diferentes tiendas departamentales.
El creador de contenido tenía en su canal de YouTube más de 160 mil seguidores y, además, había formado equipo con “Los Compas CLN”, quienes también son creadores de contenido.
Asimismo, El Gordo Peruci tenía una tienda en línea de “gorras beliconas”, las cuales tenían peculiares diseños con figuras del narcotráfico.
¿El Gordo Peruci tenía vínculos con el narcotráfico?
Pese a que nada está oficialmente confirmado, se sabe que el creador de contenido llegó a grabar videos junto a Markitos Toys, Marcos Castro, otro influencer que sí fue vinculado a “Los Chapitos” y quien fue encontrado con varios impactos de bala y maniatado en Culiacán.
Es a través de redes sociales donde los usuarios han especulado que la muerte de esta figura podría estar relacionada con la supuesta revelación, por error, de su casa. Sin embargo, las autoridades de Culiacán no han dicho nada al respecto.
