La depresón no distingue edad, color, y muchas personas han visto cómo su vida se convierte en un infierno, y otros han muerto.
Sin embargo, gracias a que existe la agrupación de Neuróticos Anónimos “Buena Voluntad”, muchos de ellos han logrado volver a la cordura y hacer su vida normal, a pesar de saber que padecen la enfermedad, gracias a las terapias que reciben, salen adelante, y se demuestran así mismos, que existe un camino mejor y que tienen una vida para disfrutar.
Carmen, es una madre de familia, misma que estuvo sumida en la depresión, de la cual era una víctima más, la cual ha logrado dominar, gracias a la terapia grupal.
Recordó que los síntomas que se le presentaron era el dejar de bañarse, no le daba hambre, además de sentir los ojos arenosos, “por las mañanas, aunque intentaba levantarme no podía, era un sueño que me dominaba, quería abrir los ojos y no podía, por lo que me levantaba hasta la una de la tarde”.
En aquel tiempo, hace 15 años, su pequeño hijo tenía solamente algunos meses de nacido, “en la calle escuchaba que un niño era una bendición de Dios, que son como el motor de vida de una madre, que la impulsa para seguir adelante y salir de las adversidades y en mi caso, no era así, porque aunque yo lo tuviera, no me motivaba nada, al contrario, me daba más depresión, porque no lo podía atender”.
Carmen no le encontraba ningún sentido a la vida, “se me dio por comprar algunas pulseras, ropa, para encontrar una razón por la cual levantarme de la cama y decirme que tenía una blusa que estrenar, y cuando se me acababa esa ilusión de tener algo nuevo, mi vida perdía sentido y aparte, eso no era suficiente para darme la alegría de vivir”.
Descuidaba a su familia
Al dormir hasta pasado el medio día, descuidaba la alimentación de su bebé, y a pesar que el pequeño lloraba, su sueño era tan profundo, por lo que, del cansancio, el pequeño se volvía a dormir.
Para que no se diera cuenta su esposo de lo que sucedía siempre trataba de guardar las apariencias, “cuando él llegaba a comer, ya estaba bañada y arreglada, pero nada más se iba, me acostaba con mi hijo toda la tarde y me ponía a llorar, porque me sentía sola y frustrada, sin poder trabajar, ya que decía que mi hijo en vez de ser mi motor para salir adelante, era alguien que me limitaba”.
Posteriormente, su esposo se percató de la situación al encontrarla llorando, le sugirió que ejerciera su profesión y ella le argumentaba que había tomado la decisión de cuidar a su hijo, “me dijo que consiguiera alguien que me ayudara; me ofrecía ayuda para mejorar mi situación porque no quería verme llorar todos los días, pero no la aceptaba”.
El cigarro como vicio
En su desesperación de querer desaparecer de la faz de la tierra, se entregó al vicio de fumar, como una forma de que cambiaran las cosas, pero al no ser así, se hacía daño así misma, “ví como es mi enfermedad tan cruel, que destruyó lo que hay a mi alrededor, pero la que resulta más afectada tanto emocional como físicamente soy yo”.
Además de agredir a su hijo, le echaba la culpa de que no pudiera ejercer su carrera, “él era un niño abandonado porque en ese estado mental no lo podía atender, vivía desatendido, soportando mis gritos, mi llanto, y eso me deprimía más todavía, porque veía la incapacidad que tenía para ejercer mi papel de madre”.
A no sentir deseos de bañarse y cambiarse, se le empezó a caer el cabello, y a llenarse de miedo a la muerte, a salir a la calle, “en una ocasión en que me enfermé, una doctora me dijo que era un milagro que estuviera viva, esto por un medicamento que me había salvado la vida, y de no haberlo hecho estuviera muerta, por lo que, cuando me dijo eso, empecé a sentir mucha angustia, ansiedad".
Por lo que, de nueva cuenta se hospitalizo, sin embargo, no podía estar en el cuarto, porque sentía angustia y depresión, me andaba paseando por los pasillos, no podía estar en un sólo lugar, hasta que llegó el momento en que le dije a mi esposo que no me dejara de ver, porque sentía que si lo hacía, yo perdía la razón, lo cual nos asustó mucho a los dos”.
Recibe ayuda
Fue de esa manera que él se comunicó con el grupo “Buena Voluntad” de Neuróticos Anónimos, por lo que, algunos de los integrantes acudieron al nosocomio en el que estaba internada a escucharla, “desde ese momento pude comer, ahora me baño y arreglo todos los días, puedo atender a mis dos hijos, ya que tengo una hija más, aún con ellos, he podido ejercer mi carrera desde mi casa, adaptandome a las necesidades de ellos”.
De esa manera, se dio cuenta que sus hijos no son los que la limitan, “lo que sí lo hacía era mi neurosis, mis miedos, yo me escudaba echándole la culpa a mi hijo, cuando en realidad yo tenía miedo de ejercer mi carrera y no hacerla, entonces, ya en el grupo he podido realizar muchas cosas”.
A través de estar en Neuróticos Anónimos, ha podido conocer la depresión que le había quitado la vida, “veo que lo que me deprime es cuando las cosas no salen como quisiera o cuando he tenido momentos felices, que se supone que es un motivo de alegría, bienestar, lo que siento es depresión por esa incapacidad que tengo de disfrutar las cosas y sentir que soy inmerecedora de momentos felices”.
“El grupo me ha ayudado, a enfrentar la vida que me toca vivir, ahora entiendo, que aún estando en el grupo, tengo un plan de vida, el cual no lo genero yo, sino que está dentro de los planes de Dios y lo que me toque vivir, lo he podido enfrentar con el grupo, así como he vivido situaciones difíciles y las he podido enfrentar de pie, ya no tirada en una cama ni sumida en depresiones”, aseguró.
El grupo es para ella una luz de esperanza, donde puede hacer realidad sus ilusiones y sueños en su vida, “lo que tenemos aquí es alegría de vivir y la misma se manifiesta en cosas pequeñas que puede uno disfrutar, la depresión va disminuyendo cada día más”.
“Aunque no tengo una vida perfecta emocionalmente, cuando siento la depresión, me baño, me arreglo, atiendo a mis hijos, llevo una vida normal y ya no me sume esa depresión y ahora dura unos instantes, porque asisto a mi terapia de manera constante, eso ya no pasa en mí, es algo que supero mucho más rápido”, concluyó.
Neuróticos Anónimos es una agrupación de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza de poder resolver sus problemas emocionales y ayudar a otros a recuperarse de la neurosis.
El único requisito para ser miembro de esta agrupación, es tener el deseo de alcanzar la tranquilidad, donde no se pagan derechos ni cuotas, ya que se mantienen de contribuciones voluntarias.
Su fin primordial es mantener su estabilidad emocional y ayudar a otros a alcanzar el estado de tranquilidad.
